• VIERNES 1
  • de mayo de 2026

Opinión

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El acceso a los servicios básicos en las escuelas


Editor
Ana Cecilia Gálvez

Gerente general de la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (Codip)


Según datos de Unicef, una práctica adecuada de lavado de manos puede reducir hasta en 50% los casos de diarrea infantil y en 25% las infecciones respiratorias. No se trata solo de infraestructura, sino también de generar una cultura de prevención que acompañe a los estudiantes a lo largo de su vida.

En un país con brechas marcadas en el acceso a agua potable y servicios higiénicos, la escuela se convierte en un espacio estratégico para inculcar hábitos que impacten directamente en la salud pública.

En los últimos años, distintas organizaciones han puesto en marcha proyectos que buscan responder a este desafío. Sin alejarnos mucho, a finales del 2024 el Ministerio de Educación (Minedu) firmó convenios con entidades privadas y de la sociedad civil para trabajar juntos en el cierre de brechas, el fortalecimiento de la infraestructura y la capacitación docente. Además de esta iniciativa, el sector inmobiliario viene trabajando programas como ASEO, una iniciativa que ha permitido implementar módulos de lavado de manos y desarrollar acciones de educación sanitaria en diversos colegios de distritos con menores recursos.

Este tipo de programas han demostrado beneficios inmediatos, como la reducción de ausencias escolares por enfermedades, mayor conciencia en los estudiantes y un efecto multiplicador en las familias que adoptan prácticas aprendidas. La incorporación de módulos de lavado de manos en colegios de zonas vulnerables, donde antes los niños debían esperar turnos para asearse y ahora pueden hacerlo sin demoras, sin duda marcan una diferencia significativa en su salud y bienestar.

Apostar por la higiene escolar no es solo invertir en salud inmediata, sino también en un modelo de transformación que conecta educación, equidad y futuro. El Día Mundial de la Higiene recuerda que muchas de las soluciones más eficaces para la salud pública son también las más simples. Garantizar agua potable, jabón y espacios adecuados en las escuelas no solo previene enfermedades, sino que también contribuye a entornos más saludables y equitativos para la niñez.