• VIERNES 3
  • de abril de 2026

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IA generativa en la empresa: ¿avance o amenaza?


Editor
Fiorella Escalante

Country manager de Inetum Perú


Muchas empresas han adoptado estas tecnologías sin establecer políticas claras. Al ingresar información sensible en plataformas públicas, los empleados pueden exponer secretos empresariales, algoritmos o documentos clasificados. Estos datos, una vez procesados, pueden ser almacenados o usados para entrenar futuros modelos sin trazabilidad ni control.

Los riesgos son reales: fuga de información, pérdida de propiedad intelectual, incumplimiento de normativas como la Ley de Protección de Datos Personales y ciberataques como phishing o ransomware. La ingeniería social se potencia cuando los atacantes acceden a patrones de comunicación o estructuras organizativas filtradas por el uso imprudente de IA generativa.

La solución no es prohibir, sino implementar una estrategia integral que combine tecnología, procesos y cultura. Existen herramientas como DLP (Data Loss Prevention), CASB (Cloud Access Security Broker) e IRM (Information Rights Management), que establecen barreras técnicas. Pero estas deben ir acompañadas de políticas claras y capacitación constante.

Es clave clasificar la información por niveles de sensibilidad, definir qué datos pueden ser procesados por IA y cuáles deben mantenerse en entornos cerrados. Limitar el acceso desde dispositivos corporativos, registrar el uso de estas plataformas y formar a los colaboradores son medidas básicas, pero a menudo ignoradas.

Una alternativa segura es desarrollar soluciones privadas de IA, entrenadas con datos internos y alojadas en entornos controlados. Así se aprovechan los beneficios sin comprometer la confidencialidad.

Más allá de la tecnología, el reto es ético. ¿Estamos preparados para delegar decisiones a sistemas que no comprendemos del todo? ¿Quién responde ante una filtración provocada por una herramienta que “aprendió” de nuestros datos? Por eso debemos promover comités ético-tecnológicos que supervisen el uso de IA, evalúen riesgos y propongan medidas adaptativas.

La gobernanza de la IA no es un lujo, es una necesidad urgente. La IA generativa ofrece una oportunidad extraordinaria, pero requiere responsabilidad, visión estratégica y una cultura organizacional centrada en la seguridad y la ética. No se trata de frenar la innovación, sino de encauzarla con inteligencia.