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El máximo ente del fútbol sudamericano decidió suspender el miércoles por la noche el encuentro de vuelta de los octavos de final entre Independiente y la U de Chile tras lo actos de violencia que causaron hinchas en las tribunas del Estadio Libertadores de América de Buenos Aires. Esto hizo que el jueves en las redes sociales se generara una cadena de desinformación publicando supuestos comunicados de la Conmebol en el que daban cuenta de la descalificación tanto del equipo chileno como del argentino, decretando el pase directo de Alianza Lima, que había ganado 2-1 a Universidad Católica de Ecuador, en Quito, a las semifinales.
Incluso algunos medios de comunicación cayeron en esas noticias falsas y la dieron por verídica, a pesar de que la Conmebol, en ninguna de sus cuentas oficiales, emitió una resolución definitiva del hecho.
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Lo cierto es que la Confederación se encuentra a la espera de recibir los informes sobre lo ocurrido en el coloso de Avellaneda.
Luego de ello se escucharán los descargos de los representantes de cada club y después de cinco días la Conmebol analizará lo sucedido, evaluará las conductas y la gravedad, y desde ahí tomará una decisión drástica, incluso con sanciones colaterales.
Se habla de un castigo ejemplar, como podría ser la descalificación de ambas escuadras del certamen, lo cual sería inédito, aunque hay un antecedente en 1978 en el partido entre Aurora y Wilstermann.
Responsabilidad
El club local, en este caso Independiente de Avellaneda, tiene una mayor responsabilidad, pues es el que garantiza la seguridad y fue quien falló. Sin embargo, también hay responsabilidad del visitante (U de Chile) por haber iniciado los incidentes.
Universidad de Chile había ganado el partido de ida por 1-0, mientras que la vuelta el marcador del cotejo indicaba 1-1 cuando se decidió cancelarlo.
Luego de alcanzar la clasificación a cuartos de final, el técnico Néstor Gorosito fue claro en señalar que quiere salir campeón de la Copa Sudamericana y que cuenta con jugadores para ilusionarse y seguir avanzando en un torneo que se torna más complicado en cada paso.
“Yo quiero salir campeón. Desde que llegamos se lo dijimos a los chicos. El máximo respeto con el que nos toque, pero la ilusión nuestra es máxima. Después veremos si nos da el lomo o no. Tenemos jugadores para ilusionarnos”, precisó el técnico argentino.
No obstante el buen momento que atraviesa Alianza Lima en el ámbito internacional, el estratega reconoció que los rivales que vengan en adelante serán complicados.
“No prefiero a ninguno. Vamos enfrentando cada vez equipos más difíciles. No hay que olvidar los partidos de visita que venimos haciendo”, culminó.