Editorial
La falta de oportunidades, por el contrario, no solo frustra sueños individuales, sino que también genera desafección, inestabilidad social y una fuga de talentos que nuestro país no puede permitirse.
Por ello, cada iniciativa que apunte a facilitar el acceso de las nuevas generaciones al mercado laboral debe ser celebrada y apoyada, y en ese espíritu, el reciente paso del Gobierno nacional hacia una administración pública más efectiva y sostenible, al aprobar el reglamento de la Ley Nº 31533, merece una atención especial.
Esta medida busca fortalecer el principio de meritocracia y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades laborales para peruanos y peruanas de hasta 29 años, un segmento vital de nuestra población.
El Decreto Supremo Nº 078-2025-PCM oficializa este reglamento estableciendo un mecanismo claro, una bonificación del 10% adicional en la entrevista personal para postulantes técnicos y profesionales jóvenes. Además, quienes acrediten experiencia laboral en el sector público, incluyendo prácticas, recibirán un incremento de un punto porcentual por cada año de servicio, hasta un máximo de tres puntos sobre el puntaje final. Este es un reconocimiento justo al camino recorrido, incentivando la experiencia en el ámbito estatal.
El presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Arana, opina que los jóvenes necesitan oportunidades reales, y este reglamento garantiza condiciones justas para que accedan al aparato estatal en igualdad de condiciones.
Más allá de los porcentajes, este reglamento amplía las capacidades del Estado. Es un paso firme hacia un Estado más inclusivo, que apuesta por el talento joven como motor de desarrollo. No se trata solo de dar trabajo, sino también de inyectar nueva energía, ideas frescas y perspectivas innovadoras a la administración pública.
Facilitar el ingreso de las nuevas generaciones es una estrategia inteligente para fortalecer las instituciones. Los jóvenes aportan su familiaridad con la tecnología, su mente abierta a la innovación y una energía que puede revitalizar procesos y optimizar la respuesta estatal a las necesidades ciudadanas. La adaptabilidad y la visión fresca de la juventud son activos invaluables en un mundo en constante cambio.
Este avance en la política de empleo joven se enmarca en la búsqueda de estabilidad y gobernabilidad. Los ejes de trabajo del Gobierno –estabilidad económica y seguridad ciudadana–, junto con el diálogo sostenido con las bancadas, subrayan una visión integral. Las reuniones con la mayoría de los partidos son una señal positiva de madurez democrática y un ambiente de predictibilidad.
Un Estado moderno, dinámico y cercano a su juventud fortalece su institucionalidad, asegurando que las políticas trasciendan administraciones y se conviertan en pilares del progreso nacional.