Opinión
Historiadora e investigadora de Estudios Indianos de la Universidad del Pacífico
En el Perú, por un lado, las instituciones museales son el reflejo de la diversidad y la riqueza de nuestro patrimonio cultural; ya sean públicos, privados o religiosos, estos fueron creados para preservar colecciones arqueológicas, históricas o artísticas, y para ser espacios de intercambio cultural, conocimiento y entretenimiento. Por otro lado, la mayoría de ellos no puede cumplir con las cinco funciones esenciales de un museo que son investigar, conservar, exhibir, educar y comunicar; sin embargo, dan cuenta de una gran vocación de resistencia.
Uno de los principales retos que debe afrontar el museo peruano es la implementación de políticas museales nacionales que reflejen nuestro gran potencial patrimonial y que definan objetivos y estrategias coherentes y descentralizadas. A lo largo de los años, los museos no han recibido la atención que merecen y existe una desconexión entre sectores importantes como educación, turismo y desarrollo social. Esto, sumado a condiciones precarias de infraestructura y conservación preventiva y a la poca inversión en la formación continua hace que la pervivencia de un museo sea una lucha constante. Más allá de los lineamientos y las normativas que pueda ofrecer el Ministerio de Cultura, se necesita un plan nacional de museos en el Perú, adaptado a nuestra diversidad cultural.
Otro desafío importante es la participación comunitaria: muchos no conocen los museos de su localidad o mantienen en su mente la errónea idea de que solo se tratan de silenciosos guardianes de cosas antiguas. Por ello es necesario desarrollar exposiciones y programas culturales que vinculen a la ciudadanía con sus museos, con el fin de mantener o recuperar el sentido de identidad, además de preservar la memoria colectiva.
Otra problemática que se intensificó y se hizo más evidente a raíz de la pandemia es lo relacionado con el uso de la tecnología. Sin duda, el sector museal fue muy golpeado durante la crisis del covid-19, que obligó a acelerar la digitalización. En distintos países, la implementación de herramientas digitales permitió a los museos llegar a un público más amplio y ofrecer nuevas experiencias interactivas con las exposiciones. En el Perú, salvo pocas excepciones, esta transformación ha sido escasa o nula, pues pocos museos ofrecen visitas virtuales, catálogos en línea o estrategias de comunicación digital, lo que pone en evidencia, la brecha digital que existe en nuestro país.
Cabe mencionar que en tiempos recientes se han concretado colaboraciones importantes entre centros universitarios y museos representativos de Lima. Es el caso de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) y su convenio con el Museo Pedro de Osma, que fomenta el arte, la investigación y la conservación de las colecciones. Esta iniciativa está acercando a la comunidad universitaria y sus profesionales al patrimonio artístico que custodia el museo.
Asimismo, el grupo de investigación Estudios Indianos, de la Universidad del Pacífico digitaliza y cataloga la colección especial de la biblioteca del Museo Convento de Santo Domingo de Lima. Este proyecto permitirá preservar los libros más antiguos de una de las bibliotecas patrimoniales más importantes del país para su posterior estudio y difusión. Estos ejemplos pueden replicarse entre otros museos y universidades para la puesta en valor de nuestro patrimonio cultural.
Entender que los museos no son simplemente guardianes del pasado, sino constructores activos de ciudadanía, diálogo y memoria viva, es nuestra gran tarea pendiente.