El médico psiquiatra del departamento de emergencia del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” (INSM “HD-HN”), Arturo Changana, subrayó que el entorno laboral ha evolucionado de ser una fuente de ingresos a un factor de riesgo significativo para la salud emocional.
El especialista del INSM identificó los principales factores que están contribuyendo al estrés laboral en el país:
Sobrecarga laboral: jornadas superiores a las 48 horas semanales incrementan significativamente el riesgo de burnout o síndrome de desgaste profesional. En Perú, el 24 % de los trabajadores asocia directamente este síndrome con el exceso de trabajo.
Falta de claridad en funciones: la ambigüedad en los roles y la falta de control sobre las decisiones laborales generan incertidumbre y estrés.
Inseguridad laboral: la precariedad contractual y amenaza constante de despido elevan los niveles de ansiedad entre los trabajadores.
Maltrato y conflictos laborales: un alarmante 20 % de los trabajadores ha experimentado maltrato psicológico, lo que impacta gravemente su bienestar emocional.
Ambientes tóxicos: La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre cómo estos entornos propician la aparición de depresión, ansiedad e incluso trastorno de estrés postraumático.
Ante esta preocupante situación, el INSM “HD-HN” hace un llamado urgente a la acción, enfatizando que la solución va más allá de mejoras salariales. Se requiere una transformación profunda de la cultura organizacional, donde la salud mental y el bienestar sean prioridades fundamentales. Evaluar y reducir la carga laboral, capacitar líderes, fomentar el equilibrio vida-trabajo, habilitar apoyo psicológico y crear ambientes libres de violencia son algunas de las recomendaciones clave.
Si bien las cifras oficiales aún son limitadas, datos del Ministerio de Salud (Minsa) revelan que en 2023 se atendieron más de 42 000 casos de estrés severo. Un estudio previo de 2022 ya indicaba que un alarmante 72 % de los trabajadores peruanos se siente exhausto por sus condiciones de trabajo.
En un país donde la productividad a menudo se prioriza sobre el bienestar humano, el Día Internacional del Trabajo debe servir como un momento de reflexión sobre las condiciones laborales y la necesidad de reivindicar la salud mental como un derecho esencial. La salud emocional no es un lujo, sino un componente fundamental de la dignidad humana y el desarrollo sostenible.
El Instituto Nacional de Salud Mental subraya la urgencia de que la sociedad en su conjunto asuma la responsabilidad de reconocer, proteger y promover la salud mental en el ámbito laboral.