Nuevo hallazgo revela interacción de la Civilización Caral con regiones amazónica y andina
Se refuerza la evidencia del importante papel que tuvieron las mujeres en la sociedad y el consumo de alimentos marinos con otros de la sierra y la selva gracias a una práctica de intercambio permanente.
En declaraciones a la Agencia Andina, el jefe de campo de la sede de Áspero de la Zona Arqueológica Caral, David Palomino Olivos, refirió que los detalles funerarios de los que este consta difieren de la simplicidad de otros hallazgos similares revelados en las excavaciones hechas en el lugar.
“Está demostrado que la civilización Caral era una sociedad jerarquizada, pero también en la que no solamente el varón era quien tenía el rol principal”, señaló.
Un ejemplo lo dan la mujer protagonista del más reciente hallazgo, así como la llamada ‘Dama de los Cuatro Tupus, encontrada en 2015, junto a ornamentos que daban cuenta de su estatus.
Precisó que el cuerpo y los accesorios recientemente encontrados se ubicaron en la zona conocida como la Huaca de los Ídolos, ubicada en Áspero, zona situada al lado del litoral.
“Allí hemos hallado evidencias de que se conocieron productos que fueron intercambiados en áreas de la sierra y de la selva, y de lo que ahora es el Ecuador”, refirió. Como ejemplo de esto último, mencionó el hallazgo de restos de spondylus, un molusco que habita en el Golfo de Guayaquil.
Mencionó, asimismo, las figuras de monos aulladores, reproducidas en tupus o prendedores, así como del megabulino, o caracol gigante; ambos animales de la selva. A ello se añade la presencia de plumas de guacamayo y de adornos consistentes en rombos concéntricos, conocidos como ‘ojos de Dios’, usados en la amazonia, así como de un pico de tucán ornamentado con minerales.
Con respecto a la interacción con la sierra, el arqueólogo indicó que en una de las cestas halladas en el ajuar funerario, se encontraron 34 raíces de camote.
Anchoveta: recurso cotidiano
Palomino también destacó el uso que los antiguos pobladores de Áspero y de la Civilización Caral hacían de la anchoveta para procurarse alimentación.
Indicó que este recurso marino era sometido a un proceso de salado y secado a fin de que se pueda conservar durante los viajes en los que intercambiaban dicho alimento por productos provenientes de otras regiones.
“Hace 5000 años la anchoveta era parte principal de la dieta nutricional de esta civilización”, manifestó el arqueólogo, quien destacó el alto valor nutricional de esta especie marina y que en zonas como Caleta de Carquín, distrito de la provincia de Huaura, las prácticas ancestrales para su conservación se mantengan hasta hoy.
La ingesta alimenticia de la anchoveta y otras especies marinas por parte de los pobladores de Caral se complementaba con la de productos agrícolas como el pacae, la guayaba, el maní, la palta, los pallares, zapallos y tubérculos como la papa.
Palomino también destacó el estado de conservación en la que se halla el cuerpo de la mujer; aspecto que revela un cuidado especial, así como una técnica que por primera vez se detecta en los hallazgos vinculados a la Civilización Caral.
“Es un cuerpo que ha conservado parte de su piel y uñas, y con su cabellera muy cuidadosamente envuelta y tratada”, refirió. Para ello se usaron esteras y tejidos hechos de algodón, además de un manto compuesto por plumas de guacamayo; otro detalle que habla de la interrelación de Caral con otras partes del Perú.
Las plumas mencionadas configurarían un tocado que también supone un nuevo detalle dentro de lo que se conoce de la Civilización Caral, porque hasta ahora se habían encontrado representaciones y estatuillas de mujeres ataviadas solo con peinados específicos, más no con un manto de plumas, indicó.
Asimismo –añadió- el uso en el Perú de estos ornamentos extraídos de las aves, no se conocía sino hasta el auge de las culturas Chimú e Inca; emergidas en épocas posteriores al desarrollo de Caral (fijado entre los años 3000 y 1800 antes de Cristo).
Durante la presentación de este hallazgo, la arqueóloga Ruth Shady, destacó el papel importante que las mujeres desempeñaban en la sociedad de Caral, lo que –dijo- se ve reflejado en las ofrendas depositadas en la tumba de la persona cuyos restos se han encontrado en Áspero.
La descubridora de esta civilización también puso en relieve los hábitos alimenticios de la población de Caral, que privilegió el consumo de productos marinos.
Consideró, en tal sentido, que el aprovechamiento de estos recursos debería ser aquilatado actualmente por las autoridades, a fin de mejorar la nutrición en momentos en que hay un índice alto de anemia infantil.
Shady destacó la exposición inaugurada sobre este tema en la sede del Ministerio de Cultura, pues su contenido contribuirá a que “las personas puedan reflexionar” sobre cómo en la civilización Caral se manejó el tema de la nutrición.
Por otro lado, lamentó que en los doce puntos en los que se concentran las investigaciones arqueológicas en Caral no se haya asignado personal policial para que brinde vigilancia. Esto expone al lugar y a sus investigadores a situaciones de riesgo, indicó.
Conmemoración de aniversario
En la conferencia también se dieron a conocer detalles de ‘Áspero Raymi’; conjunto de actividades con las que se celebrarán los 20 años del inicio de las investigaciones y excavaciones en la referida localidad.
Estas comprenden concurso de corsos y pasacalles y concursos de pintura, cometas y declamación, orientados a los niños en edad escolar.
Asimismo, se realizará una exhibición nocturna de artes escénicas y se recorrerá un circuito visitando la Huaca de los Ídolos, que es dónde se produjo el hallazgo del cuerpo de la mujer envuelta en un ajuar cuidadosamente elaborado.
Amenazas
- Ruth Shady reveló que desde que Caral fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, el precio del metro cuadrado en los alrededores del lugar se elevó considerablemente, alcanzando los 38 mil dólares. De allí que haya sectores que busquen lucrar a través de la venta de dichas porciones de tierra.
En ese contexto, la arqueóloga afirmó que sigue siendo objeto de amenazas, incluso que tuvo conocimiento de la reunión de dos sujetos con pobladores del lugar a los que aseguraron que cuando ella y el subdirector de Investigación y Conservación de Sitios Arqueológicos, sean eliminados, podrán ocupar los terrenos hoy declarados intangibles.
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