Derecho
Además, el documento establece usos no discriminatorios tanto en la comunicación oral y escrita como en las representaciones gráficas de los materiales oficiales que se elaboran, con especial énfasis en los estudios lingüísticos de los diferentes ámbitos de la comunicación que constituyen innovaciones pocas veces contempladas en materia del lenguaje inclusivo.
Definiciones
De esta manera, la guía detalla los conceptos fundamentales en el uso del lenguaje inclusivo con las definiciones y diferencias entre el lenguaje, lengua y habla. Se trata de términos relacionados pero diferentes, aclara.
El lenguaje, explica, es la facultad mediante la cual los seres humanos representan el mundo y se comunican. La lengua, por su parte, constituye el sistema de reglas abstractas acerca de los significados, sonidos y la formación de palabras y oraciones de un grupo determinado de personas. Son lenguas el castellano, el quechua, el aimara, entre otros, anota.
La publicación recalca que la lengua también es conocida como gramática, que comprende las reglas gramaticales y el vocabulario de cada lengua que se formó a lo largo de los siglos y están vivas en la mente de sus hablantes.
“El habla (es decir, lengua en uso) es la manera en que estas reglas gramaticales y vocabulario se usan en situaciones concretas y reales (en la oficina, en un auditorio, en una entrevista), por diversos medios de comunicación (por ejemplo, al momento de leer un periódico, al emitir el programa radial, entre otros) y por diferentes personas (que pueden variar en su edad, sexo, ubicación geográfica, entre otros)”, indica.
En cumplimiento de la obligación de garantizar y promover el trato igualitario entre mujeres y hombres, la guía resalta que el Estado peruano promueve el uso del lenguaje inclusivo como instrumento de política mediante el cual se busca, con el uso adecuado de la lengua castellana, dar cuenta y visibilizar, en igualdad de condiciones, la existencia de mujeres y hombres, promoviendo que las personas abandonen o no incurran en prácticas discriminatorias y/o sexistas.
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“El lenguaje inclusivo es el conjunto de propuestas de uso de la lengua castellana que busca visibilizar la presencia de mujeres y hombres al escribir, hablar y representar, promoviendo el trato igualitario y la no discriminación”, define.
La publicación señala que “cuando nos referimos al lenguaje inclusivo, no estamos hablando de lo que es correcto o no, sino de las formas en que promovemos que todas las personas, bajo prácticas afirmativas, expresan comportamientos respetuosos, igualitarios, libres de toda forma de violencia y/o discriminación en la comunicación cotidiana”.
Así, para promover estas prácticas igualitarias en la comunicación se recomienda evitar el término genérico masculino cuando se trate de mencionar a ambos sexos o al sexo femenino, agrega.
El lenguaje inclusivo respeta las reglas gramaticales de la lengua castellana y, sobre esa base, se plantean algunas estrategias para materializar su utilización.
En primer lugar, precisa, se propone neutralizar el género gramatical con el uso de un término que refiera tanto a mujeres y a hombres mediante algún genérico inclusivo o la construcción gramatical inclusiva pertinente.
Entre los recursos lingüísticos para desplegar esta estrategia se encuentran los términos colectivos: persona, funcionariado, estudiantado, equipos, técnicos, población, humanidad, entre otros, detalla.
Identificación
En segundo lugar, es pertinente identificar a las personas. Al conocer el sexo de la persona a quien se escribe o de quien se describe, se debe aplicar el género gramatical respectivo (femenino o masculino), enfatiza.
Por lo general, sostiene, cuando la comunicación va dirigida a diferentes personas con cargos o funciones similares, estas situaciones frecuentes en las comunicaciones institucionales se resuelven con el término “les” (les invitamos).
El uso de esta forma inclusiva implica, además, que la persona referida sea nombrada con sus apellidos, paterno y materno, puntualiza la publicación del Mimp.
Aspectos claves
La guía presenta también algunos aspectos claves que relevan la importancia de incorporar el lenguaje inclusivo en las comunicaciones y documentos oficiales de las entidades públicas y privadas.
El lenguaje inclusivo reconoce la pluralidad, pues refleja y acepta la existencia de diversas experiencias y circunstancias, permitiendo que todas las personas se sientan representadas y validadas, anota.
Además, promueve la igualdad de género, ya que su uso evita la invisibilización y la exclusión de grupos históricamente excluidos como las mujeres, lo que fomenta la igualdad de oportunidades y la equidad en la sociedad entre mujeres y hombre en la diversidad de circunstancias de las que forman parte.
Al combatir también los estereotipos de género y otras formas de discriminación, como el racismo, contribuye a la construcción de una cultura más justa e igualitaria.
Utilizar un lenguaje inclusivo ayuda a crear entornos más inclusivos y respetuosos, en los que todas las personas se sientan valoradas y aceptadas, lo que fortalece la cohesión social.
Mediante el lenguaje inclusivo se promueve la reflexión y la toma de conciencia sobre la necesidad de eliminar barreras y desigualdades en la sociedad, precisa el documento.
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