Opinión

Director nacional de Senati
Actualmente, las empresas peruanas, desde pequeños negocios, startups, hasta grandes corporaciones, enfrentan dificultades para encontrar técnicos especializados en desarrollo de software, ciberseguridad, análisis de datos y administración de redes. Entre el 2021 y 2023, la demanda de estos profesionales en el país creció entre un 50% y un 60%, impulsada por la acelerada transformación digital en diversos sectores. Sin embargo, la oferta de talento capacitado no está atendiendo esta demanda, lo que se refleja en miles de vacantes sin cubrir.
Por ello, la educación técnica ofrece una solución eficaz y accesible para cerrar esta brecha. A diferencia de las carreras universitarias, las carreras técnicas permiten formar profesionales en menor tiempo y con una enseñanza enfocada en la práctica. Esto no solo facilita una rápida inserción laboral, sino que también permite a los egresados adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado, que demanda conocimientos actualizados en programación, infraestructura en la nube y seguridad informática.
Otro factor clave es la empleabilidad y el nivel de remuneración. En el Perú, los profesionales de TI se encuentran entre los mejor pagados del sector técnico, con salarios competitivos desde el primer año de trabajo y grandes oportunidades de crecimiento. Se estima que para el 2025 el país requerirá alrededor de 80,000 profesionales especializados en tecnología, siendo una oportunidad importante para jóvenes que buscan empleo como para empresas que necesitan talento calificado.
En ese sentido, las carreras técnicas en TI se presentan como una alternativa viable para acceder a empleos bien remunerados y con alta demanda, reduciendo las tasas de desempleo juvenil, y aportando el crecimiento y la modernización constante de sectores clave como la banca, retail, salud, gobierno y otros.
El crecimiento del sector TI en el Perú y en mundo es una realidad, y la formación profesional técnica será una herramienta para continuar promoviendo alianzas entre las instituciones y las industrias, impulsando programas educativos y de certificación en tecnologías emergentes. La transformación digital avanza y el talento es la clave para que las empresas y el país se mantengan competitivos frente a una nueva era de innovación y desarrollo.