• JUEVES 2
  • de abril de 2026

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La revolución educativa de la IA

La inteligencia artificial podría convertirse en una aliada para ofrecer tutorías automatizadas.


Editor
Patricia Sánchez Urrego

Vicerrectora académica de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL)


Según un estudio de Statista, el 84% de los encuestados en Perú consideran esencial que los docentes se capaciten en IA para mejorar sus métodos de enseñanza. Esta cifra revela una preocupación generalizada por la falta de preparación en el uso de herramientas digitales y algoritmos de aprendizaje automático dentro del aula. Sin una actualización de las competencias docentes, la brecha entre la educación superior y las demandas del mercado laboral seguirá ampliándose.

Pese a esta necesidad, menos del 10% de las universidades a nivel global han desarrollado políticas formales para la incorporación de la IA en sus planes de estudio, según datos de la Unesco. En Perú, este panorama es aún más crítico. La ausencia de lineamientos claros está frenando la evolución de la educación universitaria y limitando las oportunidades de los estudiantes para desarrollar competencias claves en ética tecnológica, análisis de datos y programación en IA.

El impacto de la IA en el empleo ya está siendo objeto de debate. Un informe del Banco Mundial y la OIT estima que la IA podría automatizar entre el 2% y el 5% de los empleos actuales en América Latina, al tiempo que podría aumentar la productividad entre un 8% y 14%. Sin embargo, hasta un 38% de los puestos de trabajo podrían verse afectados por la transformación digital. En este contexto, los egresados universitarios que dominen herramientas de IA tendrán una ventaja competitiva incuestionable frente a aquellos que no lo hagan. Chile, Brasil y Uruguay ya han tomado la delantera en la integración de tecnologías de IA en sus sistemas educativos, demostrando que la adaptabilidad es clave para la competitividad en el futuro laboral. En Perú es imperativo que las universidades comiencen a diseñar programas académicos que no solo incorporen asignaturas específicas sobre IA, sino que también fomenten una comprensión crítica y ética sobre su uso, pero sobre todo que formen en competencias en adopción tecnológica y en manejo de procesos, las cuales serán claves en este diseño.

La IA también tiene el potencial de hacer la educación más accesible. Para las personas con discapacidades, los algoritmos de aprendizaje automático pueden facilitar recursos personalizados, desde lectores de pantalla inteligentes hasta asistentes de voz capaces de interpretar información en tiempo real. Del mismo modo, en zonas remotas donde la presencia de docentes capacitados es limitada, la IA podría convertirse en una aliada para ofrecer tutorías automatizadas y material adaptado a las necesidades específicas de cada estudiante.

En esta línea, instituciones como la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL) han comenzado a explorar iniciativas orientadas a la integración de IA en sus programas académicos, mediante su modelo educativo que fomenta competencias en tecnología, pensamiento crítico y ética. Esto no solo responde a una necesidad del mercado, sino que también refleja un compromiso con la formación de profesionales preparados para enfrentar los desafíos de la era digital.

La IA no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta que, correctamente utilizada, puede no solo transformar el aprendizaje, mejorar la empleabilidad y el acceso a la educación. Sin embargo, esta revolución no ocurrirá por sí sola. Requiere la colaboración de instituciones académicas, gobiernos y el sector privado para generar políticas educativas que integren la IA de manera responsable y efectiva. La pregunta no es si estamos listos para la revolución educativa de la IA, sino si estamos dispuestos a liderarla.