Opinión
Exembajador del Perú en Japón, China y Singapur
Sobre el particular, al margen de las disposiciones insertas en sus respectivos ordenamientos jurídicos, los países también visualizan su posicionamiento internacional en determinados espacios estratégicos y geoeconómicos. Ello en función de la importancia que guarda la relación entre el espacio nacional y el entorno internacional. La medición de la seguridad y las perspectivas económicas que ofrece un país para las inversiones, el turismo y el comercio toma en cuenta tanto las características de su estabilidad como la de sus vínculos y pertenencias.
Este esquema permite a los países la formulación de un enfoque dual mediante el cual la política exterior se fortalece de los planes y estrategias de su política interna, en tanto que su política interna se consolida tomando como base insumos que se derivan del exterior. Esta aproximación sirve de sustento a la relación directa que debe existir entre ambos escenarios, a partir de una conjugación activa de sus componentes, que supedita uno de otro. La política interna como fundamento de la política exterior, pero al mismo tiempo beneficiaria de la actuación internacional.
Al conjugar ambos espacios, los países encuentran el equilibrio que permite incentivar la política interna con los avances en el contexto internacional, a la vez que consolidan la política exterior con las fortalezas de su dimensión interna, en particular en temas económicos y estratégicos. De esta forma, este punto de equilibrio facilita su incorporación en tendencias de interés, como lo grupos regionales de integración económica, las cadenas de valor y la interconexión regional. Este fue el razonamiento para la incorporación del Perú en el APEC en 1998 y de la propuesta del Gobierno del Perú para la creación de la Alianza del Pacífico en el 2010. La presencia del Perú en el APEC favoreció la diversificación y crecimiento de su capacidad productiva, en tanto que la Alianza del Pacífico permitió la consolidación de sus intereses en Asia y el resto del mundo.
La proyección y dominio internacional del Perú gira en torno a cuatro espacios geoestratégicos tradicionales y un quinto derivado de la modernización de sus estructuras, todos ellos de particular importancia política y económica. Al respecto, guarda una pertenencia, mantiene una presencia física e institucional y ejecuta acciones coordinadas en cada uno de ellos. En la medida en que se refuerce la relación con estos cinco espacios de proyección, mejores serán las posibilidades de trascender al mundo como una economía emergente y diversificada. Debido a su ubicación geográfica y su historia, el Perú es un país andino, amazónico, antártico, del Pacífico y con una conexión logística y operacional con el resto del mundo. Estos espacios tienen su fundamento en un espectro de antecedentes históricos, componentes geográficos, presencia efectiva, que configuran un abanico de posibilidades en el futuro.
La Cordillera de los Andes, que atraviesa 7 países de la región, tiene ubicada la mayor envergadura de todo su conjunto orográfico en el Perú. Además, allí nació una de las culturas más avanzadas de la antigüedad y guarda en su territorio importantes yacimientos de recursos mineros y gran riqueza agrícola. El posicionamiento en el Amazonas se deriva tanto del hecho que el río que le da nombre a dicha región nace en los Andes peruanos y debido a la extensión que comprende en el territorio nacional. Con la región Antártica existe una conexión directa y un equilibrio con el ecosistema del Perú, lo cual no solo es fuente de alimentación para otras especies marinas existentes en las costas peruanas, sino también una variable importante en los esfuerzos de control del cambio climático. El Perú inauguró su Base Científica Machu Picchu en 1989, la cual cumple importantes funciones hasta la fecha. En la Cuenca del Pacífico se ubican los principales socios comerciales y de inversiones del Perú, de particular beneficio para las iniciativas de desarrollo. La conexión logística a partir iniciativas de transformación digital permitirá la inserción de sus estructuras en la economía global del siglo XXI.
La inauguración del megapuerto de Chancay, la infraestructura operacional marítima más importante del Pacífico Sur, constituye un avance importante en la formulación y ejecución de iniciativas que faciliten la reafirmación de los intereses del Perú en sus cinco espacios de proyección y dominio internacional, de tal forma que se pueda asegurar las fortalezas de su posicionamiento internacional. La conectividad virtual por medio de un puente digital que una América del Sur con el resto de la Cuenca del Pacífico nos permitiría asegurar un mejor posicionamiento en los mayores centros económicos y de avance tecnológico a nivel mundial. En la medida en que se renueve la relación con el espacio Andino, con Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador; con el Amazónico, con Brasil por medio de una interconexión ferroviaria; con el Antártico con el reforzamiento de la Base Científica; y, con el Pacífico por medio del fortalecimiento en el uso del puerto de Chancay, mejores serán las posibilidades de una inserción global a partir de una relación plural, una estructura económica moderna y diversificada; y una apertura política. Es necesario hacer uso de las ventajas competitivas que ofrece cada uno de estos espacios para consolidar un posicionamiento efectivo y pragmático. Hagamos de este desafío una oportunidad.