Opinión
Ingeniero electrónico con mención en Telecomunicaciones. Investigador RENACYT
Un país sin tecnología es un país sin desarrollo, pues si contrastamos el nivel de desarrollo que alcanzan los demás países respecto al Perú con relación a los avances tecnológicos en ciencia, tecnología e innovación, notaremos que existe una gran brecha. Al hablar que existe una gran brecha, no solo nos referimos al nivel de desarrollo alcanzado, sino también por la escasa capacidad que tienen sus gobernantes y gestores para lograr potenciar y maximizar sus recursos a nivel de ciencia y tecnología. Acá es importante mencionar que pueden existir otros caminos para alcanzar el desarrollo, tales como turismo, infraestructura, cultura, reducción de la anemia. El turismo desempeña la actividad económica más conocida del Perú. La infraestructura es un elemento esencial para que la economía pueda mejorar las tasas de crecimiento y abrir las puertas a nuevos mercados y diversificarlos. La reducción de la anemia es un punto clave en la salud, puesto que genera un gran impacto en el desarrollo cerebral y cognitivo en los niños. No obstante, la ciencia y tecnología es el eje principal para que un país se desarrolle a gran escala, debido a que su pilar fundamental es la innovación. Tenemos como principales exponentes a países desarrollados como Estados Unidos y Suiza. Información que se conoce por uno de los indicadores más conocidos a nivel mundial, que evalúa cuáles son los países más innovadores, GIL (Global Innovation Index).
Suiza es reconocido como uno de los países que destacan en producción y difusión de conocimiento y tecnología aplicados en los negocios productivos. En la misma línea se encuentra Estados Unidos, que destaca en la calidad de sus universidades por sus investigaciones científicas y a su vez por su capacidad para desarrollar negocios sostenibles en la industria del entretenimiento.
La ciencia y la tecnología no son un lujo, sino una necesidad para garantizar un desarrollo equitativo y sostenible. Con una visión estratégica y un compromiso colectivo, el Perú puede transformar sus recursos y talentos en motores de progreso que beneficien a toda la población.