• DOMINGO 5
  • de abril de 2026

Opinión

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Reflexiones

El impacto de la radio y la televisión en la infancia


Editor
Jaime Muro Llosa

Jefe de la Facultad de Comunicación y Diseño en la Escuela Superior Cibertec


David Buckingham, en su teoría sobre educación mediática, señala que los medios no son simples canales de transmisión, sino espacios de interacción donde se negocian significados. Aplicado a la infancia, esto implica que estos medios tienen la capacidad de ofrecer mucho más que entretenimiento; pueden ser plataformas para el aprendizaje significativo, la transmisión de valores y la conexión cultural en un mundo cada vez más fragmentado.

Ejemplos como Plaza Sésamo o iniciativas contemporáneas de radio comunitaria demuestran que estos medios, cuando están diseñados desde una perspectiva pedagógica, pueden enseñar habilidades prácticas, promover la empatía y fomentar el pensamiento crítico. Sin embargo, la innovación no debe limitarse a los formatos tradicionales. Los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, ofrecen oportunidades únicas para personalizar experiencias, adaptando contenidos educativos a las necesidades específicas de diferentes grupos. Por ejemplo, la IA puede optimizar narrativas interactivas o guiar a los niños hacia contenidos adecuados, creando ecosistemas seguros para el aprendizaje.

Jesús Martín-Barbero, al reflexionar sobre los medios como espacios de interacción cultural, plantea un desafío que sigue vigente: convertir a la radio y la televisión en instrumentos de inclusión y democratización del conocimiento. En comunidades con acceso limitado a internet o recursos educativos, estos medios pueden actuar como puentes para reducir desigualdades, llevando información y formación a lugares donde otras tecnologías aún no llegan.

El reto, por tanto, no es simplemente tecnológico, sino también ético y social. Los contenidos destinados a la infancia deben diseñarse con responsabilidad, integrando la colaboración de pedagogos, psicólogos y expertos en comunicación. Más allá de entretener, deben formar, ampliar horizontes y construir ciudadanía. La radio y la televisión, potenciadas por los avances tecnológicos, tienen en sus manos la posibilidad de garantizar que cada niño, independientemente de su contexto, tenga acceso a recursos que nutran su desarrollo integral.

La radio y la televisión, en su aparente sencillez, guardan un potencial transformador que va más allá de sus formatos. Son testigos y narradores de nuestra humanidad, espejos que reflejan las posibilidades de un mundo más justo y accesible. Cuando el conocimiento fluye a través de estas ondas y pantallas, no solo llega a los hogares, sino que también siembra semillas de cambio en la mente de aquellos que las reciben. Pensar en su capacidad para tocar vidas infantiles es imaginar un lienzo donde las voces y las imágenes no solo entretienen, sino que también despiertan, iluminan y desafían. Estos medios, a menudo subestimados en el vértigo digital, tienen el poder de construir puentes hacia futuros que aún no podemos concebir, pero que llevan en su esencia la promesa de un mañana donde cada niño, sin importar dónde esté, pueda mirar al mundo con ojos llenos de posibilidades.