Cultural
Pero más allá de la belleza de sus creaciones, en las que la cosmovisión andina está presente, ha hecho de esta una forma de comunicarse para expresar el profundo amor y respeto a nuestra cultura y sus tradiciones.
Sin embargo, su historia de vida no transitó precisamente por una pasarela. Por el contrario, fue una niñez y juventud matizada con carencias y de verse cara a cara con la pobreza que no le permitía en su niñez tener siquiera un calzado. “A mis 12 años no me daba cuenta de mi situación. Como mi calzado estaba muy gastado me dijeron en el colegio que tenía que comprarme uno nuevo. Llegué a casa y mi mamá no podía. Insistí y claramente recuerdo que mi hermana me dijo: ‘No te das cuenta de que no hay dinero, mi mamá no puede’... y ahí caí en la cuenta de que era pobre”, nos narra este afamado diseñador que hoy es estrella en el mundo de la moda, alejado de la carencia material, pero con una conciencia social que se anidó en mente y corazón para nunca olvidar de dónde vino y hacia dónde se dirigía.
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“A partir de ese momento nace en mí no querer repetir eso; comienzo a pelearme con el destino y dije yo tengo que estudiar y comencé a soñar. Mi mamá siempre nos enseñó el respeto a las tradiciones, al arte. En vacaciones, recuerdo, nos llevaba a un caserío cerca de San Pedro de Cajas a que vivenciáramos con nuestros abuelos, que eran tejedores”, nos dice.
Viaje ancestral
Maco, así, quizá sin saberlo, se iba nutriendo de cultura y ahí de moda. Recorría de la mano de su abuelo los telares y con los maestros artesanos a conocer los tintes naturales y a descubrir un mundo que luego lo catapultaría décadas después como uno de los diseñadores más respetados en Europa. “Constantemente voy a Lima y eso es una bendición. Personalmente superviso y acompaño la producción de mis prendas”, expresa Maco, quien sostiene que estas prendas son para él un lujo consciente.
Así, por tercera vez consecutiva, este artista, junto con su partner Cecilia Espinoza, celebran la Navidad peruana en París con su propuesta artística C’est le Pérou pour Noël, en la cual desarrollarán talleres, vivencias como los procesos del tejido en alpaca y el bordado ayacuchano, entre otros.
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Sin duda, un viaje ancestral al mundo peruano está ya disponible en el corazón de París. Con la participación de 15 marcas de alta gama, dedicadas a la artesanía, hecha a mano y ecorresponsables, incluyendo a sus fundadores en el número 66 de la Rue Charlot, en el barrio Le Marais.
“Es necesario revalorar nuestros orígenes y visibilizarse por donde vayamos, pues cada cultura, como la andina, merece ser respetada en el Perú y en el mundo”, resaltó el experto en moda y diseñador quechua, quien trabaja de la mano de mujeres alpaqueras de la comunidad en la que nació, en Junín; Maco Calderón ha lanzado su nueva colección “Punchaw”, en honor al poncho peruano.