• MIÉRCOLES 17
  • de junio de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
Reflexiones

Leer nos hace libres

 
 
 
 
 Editor  
 
 
 Rubén Quiroz Ávila  

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario

 
 
 
 

Cada vez son más y toman decisiones. La lectura, para estos defensores de la veleidad, pertenece a un universo peligroso, en la que el conocimiento es el infierno que hay que combatir.

Eso se agudiza cuando el esfuerzo se torna más complejo y exigente, como leer un libro completo. No solo se lee cada vez menos, sino también peor. Diría más bien, insuficiente. Ante la ausencia sistemática de bibliotecas públicas masivas, el ecosistema de incentivo se reduce a valiosos esfuerzos individuales o grupos entusiastas y desprendidos por promover la lectura. Sin embargo, a pesar de ese inmenso y apasionado arrojo, las cosas tienden a empeorar. Las personas ya no quieren leer y, lo más grave, es prácticamente inaccesible para la mayoría.

Por eso, quienes leen un libro en su totalidad aún son más insulares. Esa ceremonia íntima, personal, única, de revelarse ante nosotros mundos desconocidos o análisis brillantes, se van convirtiendo en extraños rituales. Es verdad que no siempre hubo una época de esplendor de la lectura, tampoco proyectemos nuestro buen deseo con lo realmente sucedido. Pero las estadísticas muestran que leer es una actividad cada vez más en desuso. Claro, se está haciendo muy poco para evitar que los espacios se reduzcan. Por lo tanto, es una oportunidad para que los que toman decisiones públicas. Construir bibliotecas y centros de información por todo el país sería un giro de magnitudes educativas positivas. En cada distrito, una biblioteca, es decir, un centro de aprendizaje, de intercambio de inteligencia compartida, una forma de sensatez solidaria.

Hay muchos estudios científicos que demuestran sólidamente el valor de la lectura, su inconmensurable aporte a la democracia, la cadena de valor que origina, la diferencia que logra en la transformación de vidas. De ese modo, su probada contribución a la sociedad es de magnitudes fundamentales y que la apuesta por ello es ya un requerimiento ético. Leer nos hace libres, resume sabiamente un viejo dicho, y es de una certeza iluminadora. Así, es maravilloso si leemos solos, enfrentados a ese cosmos impresionante de historias y significados, o si leemos acompañados, en pareja, meditando juntos, pronunciando en ritmos ensamblados y fusionados, o lo hacemos en grupo, en una comunidad fraterna, entrañable, compartiendo las preciosas oportunidades que nos da el acto sublime de leer, es decir, ser infinitamente libres.