Opinión
Subgerente de Salud y Bienestar Pacífico Salud
Según el INEI, el 43.1% de las niñas y los niños peruanos de entre 6 y 35 meses enfrenta una batalla contra la anemia, condición que puede tener consecuencias graves en el desarrollo cognitivo y motor de las niñas y los niños. Además de la anemia, la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes-2023) revela que la desnutrición crónica infantil (DCI) alcanzó el 11.1% a nivel nacional en el primer semestre del 2023, con una mayor prevalencia en el ámbito rural (21%), que en el urbano (7.5%). Es urgente intervenir.
Una forma de abordar el problema es con la promoción de una alimentación adecuada. Iniciativas como el programa Tan Fuertes Como El Hierro buscan contribuir en la prevención, recuperación y sensibilización de la anemia en comunidades vulnerables. Este año, el programa tiene la meta de impactar en 20,000 menores, madres gestantes y lactantes, subrayando la importancia de una intervención constante y efectiva.
Una dieta variada es fundamental para el desarrollo físico y mental de los niños porque proporciona la energía necesaria para sus actividades diarias y fortalece su sistema inmunológico. Prestar atención a los grupos de alimentos que consumen nuestros hijos y descartar las golosinas y comida chatarra garantizan que se asimilen los nutrientes necesarios.
Los granos integrales, como el arroz integral o la avena, proporcionan energía duradera y son ricos en fibra, lo que favorece una digestión saludable. Las proteínas son esenciales para el crecimiento y la reparación de tejidos, los productos lácteos como la leche y derivados son fuentes básicas de calcio y vitamina D, necesarios para el desarrollo de huesos fuertes.
Las frutas y verduras son imprescindibles en una dieta saludable. Ricas en fibra, vitaminas y minerales ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y favorecen una buena digestión. Es importante ofrecer una variedad de colores en las comidas, ya que cada color representa nutrientes diferentes. Es importante mantener a los niños hidratados evitando las bebidas azucaradas.
Involucrar a los niños en la cocina puede ser una actividad divertida y educativa, ayudándoles a aprender sobre nutrición que celebre un compromiso renovado hacia la salud y bienestar.