• JUEVES 9
  • de abril de 2026

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Arqueología de los alimentos

Así se comía antes

Reciente estudio con material encontrado en el sitio precerámico de Vichama revela cómo era la dieta de los antiguos peruanos en el norte chico.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Cultura

ecarlin@editoraperu.com.pe


Ha pasado el tiempo y ahora se puede recorrer el sitio prehispánico de Vichama, el cual cada tanto tiempo ofrece una nueva sorpresa.

Lo más reciente que ha arrojado el estudio de numerosos residuos recolectados es información valiosa para saber cómo era la dieta de los antiguos peruanos.

De la chacra

La doctora Ruth Shady Solís, directora de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura del Perú, ha presentado una investigación basada en macrodatos (gran cantidad de información) sobre cómo era el consumo de productos vegetales de los habitantes de Vichama.

La información que se recopiló está asociada a sitios arquitectónicos definidos, lo que permite adelantar de qué época provienen.

De acuerdo con los expertos, Vichama sería una continuación de la cultura que habitó en la Ciudad Sagrada de Caral, en el valle de Supe.

Pedro Noboa, subdirector de la Zona Arqueológica Caral, explicó al Diario Oficial El Peruano que por la información recabada se está documentando el amplio consumo de frutas variadas y tubérculos.

Una curiosidad es que se ha encontrado restos de ciruela del fraile, una fruta que se encuentra actualmente en la selva peruana. Este dato puede sugerir que se comerciaba con el oriente de los Andes.

También se ha documentado el consumo de frejoles, pallares, tubérculos como la papa y el camote, y la achira.

Pero también se ha encontrado que los antiguos vecinos de Vichama consumían al menos cuatro variedades de ají y dos de zapallo.

Un caso singular es el del pacae. De acuerdo con el estudio, no quedan muchos residuos de esta planta a simple vista. Sin embargo, por las ofrendas en cerámica se sabe que era un producto vegetal ampliamente conocido.

La hipótesis que se maneja es que el consumo de pacae era de todo el fruto, sin dejar mayor rastro que se pueda observar de forma superficial.

Para Noboa, ello habla de una forma cultural de alimentarse de este fruto. Añadió que tampoco se puede descartar que tanto los restos del pacae como de otros productos hayan sido usados para alimentar fogatas u otro uso requerido en ese momento por los habitantes de Vichama.

Dedicación

También puntualizó que este es un primer paso de una investigación mayor sobre la comida en Vichama.

El especialista manifestó que trabajos como este requieren de bastante tiempo.

Por ejemplo, se han analizado los restos de trece años de excavaciones, lo que ya constituye un buen lote de residuos.

Mencionó que no se trata de un resto o dos, sino de una gran cantidad, lo que hace que las conclusiones a las que se arriban tengan más certeza.

Noboa recalcó que este primer paso debe ser complementado con otros también especializados.

Recordó que restos de tubérculos, por poner un ejemplo, han sido hallados deshidratados, por lo que no se sabe aún su tamaño original.

Pendientes

En ese contexto, no se puede saber si han variado desde esa época, se mantuvieron idénticos o se trata de un tipo de planta que se extinguió.

Una de las hipótesis que maneja el equipo de la doctora Shady es que en las culturas andinas existían personajes que tenían el oficio de ‘mejoradores’ de las especies cultivables.

Esto significa que cuidaban de los granos y, eventualmente, cruzaban distintas variedades de una especie para lograr un mejor producto.

Noboa mencionó que un estudio más detallado de los restos encontrados podría seguir arrojando sorpresas.

Indicó que se sabría con qué zonas se comerciaba o se tenía contacto para intercambiar granos.

Ventajas

Noboa añadió que este tipo de estudios tiene una gran ventaja en la costa peruana.

Gracias al clima, los productos orgánicos, en especial botánicos, no se deterioran como en otras latitudes y se conservan lo suficientemente bien como para ser analizados por especialistas.

El estudioso apuntó que aún falta más por analizar. Por ejemplo, como se concentraron en la arqueobotánica –el estudio arqueológico de los restos de plantas– no se ha analizado otra parte importante de la dieta de una ciudad costera como Vichama: el consumo de la rica fauna marina de esa zona.

Razones de cambio

Para la arqueóloga chalaca Ruth Shady, el estudio que se está haciendo sobre la alimentación en Vichama ayuda a entender los cambios que se produjeron en la civilización Caral.

De acuerdo con la reconocida especialista, el cambio climático obligó a abandonar algunos lugares para construir otros nuevos. Un caso de estos últimos es Vichama.

Recordó que un mural de Vichama de altorrelieves, bautizado La danza de la muerte y de la vida, muestra personajes antropomorfos que exhiben las costillas y tienen formas cadavéricas.

Para Shady, sería un recuerdos de épocas de hambruna y de crisis que afectaron a las poblaciones de la costa central del Perú durante el período precerámico.

Dato

123 contextos arqueológicos primarios fueron analizados.