Editorial
El producto, rico en compuestos antioxidantes, arribó a Guayaquil, que en esos momentos pertenecía al Virreinato del Perú entre 1740 y 1760, para luego expandirse el cultivo a Huánuco, Cusco y Jaén. Debido a la diversidad de pisos ecológicos y microclimas, el suelo peruano es apto para la siembra de diversos tipos de café. Según información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), nuestro país cuenta con más de 100 variedades, entre las cuales se destacan caturra, typica, bourbon, catimor y pache.
En los últimos años, el café peruano ha tenido un gran impulso en el mercado nacional e internacional. Se calcula que cerca de dos millones de personas viven de este valioso grano, entre los cuales se encuentran agricultores, productores, transportistas, tostadores, catadores, baristas y dueños de cafeterías.
Todos forman una valiosa cadena productiva que ayuda a los pequeños y medianos agricultores a generar ingresos y, de este modo, combatir el desempleo y la pobreza en las zonas más apartadas de San Martín, Junín, Cajamarca, Amazonas, Cusco, Pasco y Huánuco.
El Gobierno implementa políticas para incrementar su productividad, mejorar su calidad y facilitar el acceso a recursos económicos. Un ejemplo es el financiamiento por 64.3 millones de soles entregado en el presente año por Agrobanco a 6,155 pequeños productores agrupados en 39 asociaciones.
Debido a su importancia económica y social se estableció que cada cuarto viernes de agosto de cada año se conmemore el Día del Café Peruano. Pese a la variedad y la calidad de nuestros productos, todavía falta un mejor posicionamiento y comercialización Mientras que en Brasil se consumen en promedio 5.12 kilogramos de café por persona y en Costa Rica, 4 por persona, los peruanos solo consumimos 1.4 kilogramos por persona.
El cultivo de café tiene varios propósitos, además de generar empleos directos e indirectos. Pese a la intensa competencia internacional, el Perú se ubica hoy en el noveno lugar en la producción y exportación del café convencional. Se vendieron en el exterior 205,000 toneladas del grano por el valor de 827 millones de dólares a 52 mercados del mundo.
La producción del grano también tiene una función social importante debido a que es una pieza fundamental en el combate contra la siembra de coca. La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) respalda a 267 organizaciones que se dedican al cultivo alternativo, de las cuales 88 son organizaciones cafetaleras con el apoyo económico de Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Reino Unido y Japón.
Por eso, la próxima vez que consuma una taza de café piense que no solo es un producto, sino también un poderoso recurso que genera empleos y combate la pobreza y la exclusión social.