• DOMINGO 7
  • de junio de 2026

Opinión

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San Miguel de Piura 492 años después

Aún persisten muchas problemáticas. Nuestros jóvenes deben ser los principales gestores del cambio.


Editor
Mgtr. Jorge Pável Elías Lequernaqué

Profesor de la Facultad de Humanidades. Universidad de Piura


A la fecha, faltan solo ocho años para conmemorar el quinto centenario de dicha efeméride, por lo que considero que es un buen momento para retomar la reflexión sobre la importancia de dicha fundación y ver cómo estamos hoy.

La fundación de Piura se inserta dentro de la coyuntura de la llegada de los hispanos al territorio del Tahuantinsuyo y la posterior caída, derrota y conquista de este. Sin negar lo problemático, complicado e injusto que resultó para las sociedades andinas –incas y no incas– esta conquista, debemos ir más allá y reparar en algo vital para nosotros, en el presente y el futuro.

Lo que sucede a partir de 1532 en estos territorios marca el inicio del Perú y de nuestra Piura de hoy. Una nueva sociedad que, con sus virtudes y aciertos, así como errores e imperfecciones (que debemos superar), se reconoce hoy como mestiza en sus dos ámbitos, el físico y el espiritual.

San Miguel se funda con aproximadamente 30 vecinos españoles, instalándose un cabildo para el gobierno local, hoy lo llamamos municipalidad. La vecindad elegía anualmente a dos alcaldes y cuatro o cinco regidores. Esta institución municipal sigue vigente, con los cambios propios del paso de los siglos, con una población que ha ido creciendo exponencialmente.

En 1548 se crea el corregimiento de San Miguel y su jurisdicción inicial abarcaba un territorio extenso que, con el correr de los años, será recortada. Abarcaba todo Tumbes, parte de la provincia de Loja (Ecuador) y los pueblos de Olmos, Motupe, Jayanca, Pacora, Salas, Penachí, Cañares (hoy en Lambayeque). Nuestra ciudad tuvo 4 asientos entre 1532 y 1588. El primero cerca a la desembocadura del río Chira, en territorio del cacique de Tangarará, el segundo en territorio del cacique Piura, el tercero en el puerto de San Francisco de la Buena Esperanza de Paita y finalmente en el valle de Catacaos, que fue el asiento definitivo.

¿Cuál es la situación de nuestra ciudad hoy?, ¿se superaron los problemas que se han ido presentando a lo largo de todo este tiempo? Somos una sociedad que en estos 492 años de existencia ha podido afrontar y superar una serie de dificultades, pero aún nos quedan por erradicar otras.

Un ejemplo de esto último está relacionado con la naturaleza, que nos golpea cada cierto tiempo. El fenómeno El Niño produce desde tiempos inmemoriales un exceso de lluvias que aún hoy, en el siglo XXI, sigue causando desolación y desgracia entre nosotros. La sequía también nos golpea, generando gran perjuicio, principalmente en el mundo rural de la costa y la sierra piuranas, produciendo muerte del ganado y malas cosechas.

Sin embargo, estos inconvenientes no son los únicos desafíos para superar. Aún persisten muchas problemáticas. Nuestros jóvenes, al ser conscientes y testigos de esto, deben ser los principales gestores del cambio. No deben repetir el error de las generaciones anteriores de dejar la respuesta y solución a las siguientes generaciones, porque esto lleva –como en efecto así ha sucedido– a que esos problemas subsistan entre nosotros.

Temas como el racismo, la discriminación, la corrupción, entre otros, lamentablemente no han desaparecido y son realidades negativas aún por superar debido a que se encuentran enquistadas en nuestra cotidianidad y se ven incluso por algunos como normales, cuando debería ser todo lo contrario.

Considero que, en la coyuntura actual de crisis, deberíamos dejar de lado nuestras discrepancias, primando la preocupación por el desarrollo material y espiritual de nuestra patria chica, haciendo prevalecer el interés general –buscando el beneficio y bien común de todos– por sobre los intereses personales o de un grupo determinado.

De esta manera estaremos dando un gran paso en el perfeccionamiento de nuestro departamento y de nuestra nación. Si ayer el hombre piurano pudo superar las adversidades, hoy lo podemos hacer también. Es el homenaje que Piura, las generaciones que nos antecedieron y su gente merecen.