• JUEVES 28
  • de mayo de 2026

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Reflexiones

Emprendimiento en la educación


Editor
Antonio Lazo de la Vega

Director Académico Nacional de Tecsup


Si bien las materias tradicionales como matemáticas y literatura son importantes, la complejidad de los desafíos que enfrentamos en el siglo XXI exige una educación que vaya más allá de lo tradicional. La educación debe ser un motor de transformación social, cultural y económica, preparando a las nuevas generaciones para navegar en un mundo en constante cambio. En este contexto, es crucial adaptar las metodologías educativas para desarrollar competencias esenciales en los estudiantes, como innovación, creatividad, pensamiento analítico, emprendimiento, resolución de problemas y gestión financiera, entre otras.

¿Cómo podemos lograr este cambio? La clave radica en promover un entorno educativo que impulse estas habilidades desde temprana edad. Esto implica fomentar el aprendizaje activo y participativo, donde los estudiantes sean los protagonistas, exploren sus intereses, resuelvan problemas complejos y aprendan de sus errores. Las clases deben complementarse con actividades prácticas, estudios de casos y proyectos colaborativos que simulen entornos reales, permitiéndoles aplicar sus conocimientos de manera práctica y significativa.

Más allá de las evaluaciones tradicionales, es importante valorar la capacidad de los estudiantes para identificar oportunidades, desarrollar soluciones innovadoras y medir el impacto de sus iniciativas en términos económicos, sociales y ambientales. Las plataformas digitales y aplicaciones educativas pueden ser herramientas valiosas para transformar el aprendizaje, permitiéndoles tomar decisiones en un entorno controlado antes de enfrentarse al mercado real.

La colaboración entre instituciones educativas, empresas y la comunidad es esencial para enriquecer el aprendizaje de los estudiantes. Establecer alianzas estratégicas no solo proporciona recursos adicionales y acceso a redes profesionales, sino que también conecta a los estudiantes con problemas del mundo real que pueden abordar a través de sus proyectos. Un ejemplo inspirador es la III Cumbre de Jóvenes Líderes Innovadores, que cuenta con el apoyo de la ONG América Solidaria y se ha venido desarrollando durante los últimos tres años a escala nacional. Este espacio permite a los estudiantes de secundaria potenciar habilidades emprendedoras, de liderazgo, digitales y más, preparándolos para ser agentes de cambio en sus comunidades.

En conclusión, fomentar una educación innovadora, que promueva competencias de emprendimiento, es una necesidad imperiosa para fortalecer el perfil de los jóvenes como agentes de cambio capaces de transformar sus realidades y contribuir al desarrollo económico del país. Adaptar las metodologías educativas, para cultivar estas competencias, no solo es una oportunidad para impulsar un cambio significativo y sostenible en nuestra sociedad, sino también para preparar a las nuevas generaciones para los desafíos y oportunidades del futuro.