Editorial
No es exagerado decir que sin esa participación estatal la situación de millones de familias peruanas sería crítica, especialmente aquellas que viven en el ámbito rural, donde los servicios públicos no tienen cobertura o, si la tienen, esta es muy limitada.
En ese contexto, destaca con claridad la labor desarrollada por el Programa Nacional Plataformas de Acción para la Inclusión Social (PAIS), gestionado por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), cuya función principal es llevar servicios de calidad a la población más urgida de atención, como aquellas que viven en las comunidades apartadas de la Amazonía o en regiones altoandinas.
La iniciativa es fundamental en la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema. De acuerdo con información oficial, en el 2023 brindó más de 4.6 millones de atenciones sociales en comunidades de la sierra y la selva, mediante los tambos (infraestructuras estratégicamente ubicadas en las que se concentra la ayuda para la población) y las plataformas itinerantes de acción social (PIAS) (embarcaciones de la Marina de Guerra que recorren los ríos y lagos del país llevando asistencia social a las familias en estado de vulnerabilidad).
Según el Midis, en el 2023, este esfuerzo articulado con diversas entidades públicas contribuyó a mejorar la calidad de vida de más de 726,000 personas, quienes recibieron apoyo en la forma de atenciones médicas, bonos del Estado, trámites gratuitos, por ejemplo, para obtener documentos de identidad; capacitaciones, educación y asesoramiento en temas productivos, entre otros. Se espera que el presente año el número de compatriotas beneficiados se extienda, además de incluir más servicios esenciales.
Por consiguiente, es destacable la importancia del programa PAIS en el combate contra la exclusión social y la pobreza y la pobreza extrema, labor que se desarrolla de forma articulada con otras iniciativas, entre las que destacan Pensión 65 y Juntos.
Mientras existan condiciones estructurales de inequidad en el país será necesario desplegar todas las estrategias posibles para atender a nuestros compatriotas en situación de pobreza y vulnerabilidad, y justamente el programa PAIS está demostrando resultados plausibles en ese cometido.
A raíz de lo expuesto, es preciso asegurar la continuidad de iniciativas de este tipo, garantizando su financiamiento y dotándolas de los recursos materiales y humanos pertinentes para seguir cumpliendo su misión.
Sería inadmisible para un país que aspira a consolidar su democracia como el nuestro, dejar en la orfandad a sus ciudadanos más pobres y vulnerables.