Industria aeronáutica de alto vuelo: Seman FAP ensambla sus propios aviones de instrucción
El Gobierno, mediante el Ministerio de Defensa, apuesta por fortalecer la industria de las Fuerzas Armadas para impulsar el desarrollo del sector y del país.
Su producción marca un antes y un después en la industria para la defensa. Hace más de medio siglo, la formación de pilotos de la Fuerza Aérea se complementaba con los aviones Cessna T Delta y T Alfa, así como el Zlim 242-L. El proyecto para producir en territorio nacional el Alarus CH-2000 vio la luz el 2013 con la iniciativa Antarqui.
El vuelo del Alarus
La Fuerza Aérea inició su producción en el 2013, tras un convenio con la Universidad Alas Peruanas, que tiene a su cargo la Academia de Aviación Civil Jorge Chávez. La primera fase fue la capacitación teórica y práctica del personal de la FAP en las instalaciones del fabricante Zenair Ltd., en Canadá. La segunda fase se desarrolló en el Seman FAP, donde se produjeron las primeras tres aeronaves.
El comandante del SemanFAP, mayor general Víctor García Guerovich, precisa que, posteriormente, por encargo de la Academia de Aviación Civil Jorge Chávez, se produjeron cuatro aeronaves más en las instalaciones de Zanair Ltd., con lo que se mejoró las capacidades del personal.
“Gracias a la versatilidad de esta aeronave, la Fuerza Aérea ve por conveniente también emplear este tipo de aeronaves en la formación primaria de las tripulaciones. Por eso, en el 2019, se desarrolla un proyecto de inversión pública para la adquisición de 18 aeronaves”, dijo.
Gracias a la capacidad obtenida, en julio del 2019, Zanair Ltd. le otorgó al Seman FAP el derecho de efectuar el ensamblaje de los Alarus CH-2000, transfiriendo la tecnología necesaria para cumplir los trabajos con el mismo nivel de calidad.
Así, desde el 2020, de las 18 aeronaves contempladas en el proyecto, el Seman FAP entregó ocho aviones ensamblados íntegramente en el Perú, que ya fueron puestos a disposición del Grupo Aéreo N° 51 en la Base Aérea de Pisco.
Moderno y económico
La producción de las siguientes cuatro aeronaves, estimó el mayor general Víctor García, comenzaría en agosto de este año para ser entregadas entre el 2025 y el 2026. Después se hará lo propio con los restantes seis Alarus.
“Inicialmente, esta fue una aeronave analógica, luego fue modernizada y ahora cuenta con pantallas digitales”, detalló.
El licenciado Marco Aliaga Meléndez, especialista de proyectos orientados al desarrollo de la industria aeronáutica peruana, precisa que el proceso de producción consta de dos fases: en la primera reciben la materia prima proveniente de Canadá para, en los talleres del Seman, proceder al subensamble de las piezas.
“Luego esas piezas pasan a la línea de producción y se va armando el fuselaje del avión, paralelamente se acoplan las alas, el conjunto de cola. Acá se produce todo, se fabrica todo”, explica.
El Alarus, a diferencia de una aeronave convencional, consume menos combustible, lo que hace su uso más práctico y económico para el país. En las academias aeronáuticas, el promedio de hora de vuelo está 160 dólares. Con los Alarus CH-2000, el gasto no supera los 50 dólares.
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