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El camino hacia su verdadera vocación se volvía un laberinto, pero gracias a la orientación de su padre pudo ver con mayor claridad.
“Quise volver a postular, pero mi papá me enseñó los exámenes de la UNI y me cautivaron por completo, quería ir a esa universidad’, relata.
Así que dejó Trujillo para mudarse a la bulliciosa Lima. Sin embargo, recién concretó su ingreso a Ingeniería Mecánica de la UNI al tercer intento.
“Fue duro alejarme de mi familia. Postulé tres veces, la primera ni bien llegué, la segunda fue en la pre, pero mi papá falleció y tuve que viajar y perdí muchas clases. A la tercera logré ingresar”, prosigue.
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Señala que pertenecer a la UNI es un orgullo para él. Al finalizar la carrera en el 2018 busco becas para ampliar sus conocimientos y apuntó al extranjero.
Francia
“Quería ir a Francia con el fin de cursar un máster en Robótica para completar Mecánica. Postulé a becas de todo el mundo”, refiere.
Tras un arduo proceso de evaluación y selección fue elegido beneficiario de la Beca Alberto Benavides de la Quintana, ofrecida por el Patronato de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) para el máster en Robótica en la Universidad de Borgoña en Francia.
Para facilitar su adaptación se dedicó a aprender el idioma francés antes de su partida, lo cual le permitió comunicarse con fluidez y desenvolverse en su entorno académico y social.
“Durante mi primer año en Francia participé activamente en clases, seminarios y proyectos de investigación. También me dediqué a explorar la vida cultural y social del país”, agrega.
Empero, la beca solo financiaba el primero de dos años de estudios en Francia. Así que se propuso ahorrar mientras completaba el primer año.
“Conseguí trabajo como tutor de matemáticas y física para dos estudiantes franceses. También fui colaborador en un laboratorio de impresión, tenía un horario part- time. Me las arreglé para que me diera tiempo para todo”, agrega. Gracias a estos seis meses de trabajo, sumado a una ayuda económica de su madre, culminó el segundo año de maestría en Francia.
Bélgica
Durante su primer año se esforzó por destacar académicamente y obtuvo el primer puesto en su máster. Para completar su segundo año de estudios necesitaba realizar prácticas y fue entonces cuando surgió la oportunidad de trabajar en el laboratorio del doctor Pierre Lambert en Bruselas, aunque sin remuneración.
A pesar de las dificultades financieras, perseveró y logró financiamiento para su estadía en Bruselas, Bélgica, donde se sumergió en un proyecto innovador centrado en la creación de un dispositivo para estudiar el sistema linfático.
Países Bajos
Tras completar sus prácticas, continuó su viaje académico al postularse para un doctorado en microrrobótica en la Universidad de Twente, en los Países Bajos.
Desde su llegada en noviembre del 2021 ha estado inmerso en su investigación, centrada en el accionamiento y visualización de microrrobots. Ahora está en el tercer año de doctorado, ya que estos programas suelen tener una duración de cuatro años.
En cuanto a sus proyectos, comenta que quiere continuar en el ámbito académico, buscando oportunidades para trabajar como investigador o profesor en instituciones educativas o centros de investigación, para establecerse en Países Bajos.
“Si se puede”, recalca con absoluta convicción.
Del mismo modo resalta que le gustaría explorar oportunidades en la industria, aplicando sus conocimientos y habilidades en empresas de tecnología, robótica o ingeniería; además de considerar iniciar su propia empresa o proyecto emprendedor en el campo de la robótica o la tecnología.
Nuestro compatriota se abre paso en el competitivo mundo de la investigación científica. La lección que nos ofrece es que si queremos algo y nos mentalizamos en alcanzarlo, será nuestro.