• SÁBADO 16
  • de mayo de 2026

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Afecto forzado

Es común escuchar frases como “¡Dale un beso a tu tío!” o “No seas grosero, saluda con beso”; que derivan a acciones que se perciben simples, como dar un beso en la mejilla o recibir a alguien con un abrazo, estos son comportamientos asociados a la educación en un contexto social. No obstante, este gesto genuino de forzar el contacto físico cuando el niño no lo desea puede tener consecuencias negativas.

La psicoterapeuta clínica Kristell Pacheco señala la importancia de respetar el espacio personal de los más pequeños y permitirles decidir cuándo y cómo interactuar físicamente con los demás. “Presionar a dar abrazos, besos u otras muestras de afecto, envía el mensaje equivocado de que el niño no tiene control sobre su propio cuerpo y bienestar. Esto puede socavar su confianza y hacerlos más vulnerables a desarrollar una falta de autonomía en el futuro”, acotó la especialista.