Editorial
En el ámbito de las competencias del Estado, se hace imprescindible una articulación entre las autoridades del Ejecutivo y las de los gobiernos regionales y locales para llevar a buen puerto el trabajo orientado a cerrar brechas sociales a favor de los grupos más vulnerables de la población.
Las intervenciones realizadas para mitigar los efectos de las intensas lluvias y proteger a las familias en riesgo ante ese desorden climático es un buen ejemplo de lo anterior. Para que dicha labor cumpla los objetivos primordiales es necesario una coordinación entre los tres niveles de gobierno mencionados. Mientras el Gobierno central toma disposiciones de carácter macro, las regiones y municipios traducen esas medidas a acciones de asistencia concreta en beneficio de la ciudadanía.
En consecuencia, trabajar articuladamente incrementa de forma notable las posibilidades de éxito y de lograr mejoras sustanciales en el país.
Por supuesto, es natural que existan discrepancias de diversa naturaleza entre las autoridades del Ejecutivo y los gobiernos regionales y locales. Así ha sido y seguramente así será siempre dadas las diversas tendencias en estos ámbitos.
En los últimos días, un sector de gobernadores regionales manifestó críticas al gobierno de la presidenta Dina Boluarte a raíz de algunos temas ventilados en los medios de comunicación.
Lo realmente importante es que dichas diferencias no se interpongan en los esfuerzos que estos sectores están llamados a realizar para cumplir de forma satisfactoria con sus respectivas funciones. Lamentable sería que disonancias de orden político se interpongan y eviten la articulación que el país necesita y demanda de sus principales autoridades y representantes elegidos por el pueblo.
Pese a ello, el presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, ratificó la disposición del Ejecutivo de trabajar de forma articulada con las regiones en aras de solucionar los principales problemas del Perú. Al respecto, consideró que existe plena disposición para dialogar y buscar mecanismos que aseguren el éxito de la labor desplegada en diversos ámbitos.
El momento actual del país, con una economía en vías de recuperación, lluvias intensas a escala nacional, emergencia sanitaria por dengue, así como altos índices de criminalidad, entre otros problemas de similar envergadura, torna urgente no permitir que las discrepancias políticas entorpezcan la ejecución de las acciones multisectoriales. Tales diferencias pueden abordarse de forma madura y responsable a fin de que no ocasionen parálisis en la toma de decisiones. Que así sea por el bien de nuestro país.