Opinión
Asistenta técnica de proyectos de sistemas alimentarios FAO Perú
En el Perú se estima que la anemia en niños y niñas de 6 a 35 meses de edad afecta al 40.9% (Minsa). Por otro lado, según cifras de la FAO, en el 2022, la prevalencia de sobrepeso en niños menores a 5 años se estima en 9.4%, equivalente 0.3 millones. Esta situación es altamente preocupante porque la pobreza en el país afecta al 27.5% de la población (INEI) y los precios al consumidor se incrementaron 8.56% en el 2022; lo cual hace imposible que se acceda a una dieta saludable considerando que para el 2021 esta se calculó en 3,334 dólares. Además, la crisis climática y la emergencia hídrica están agudizando la situación y aumentando el número de personas en inseguridad alimentaria e intensificando las desigualdades y brechas rural-urbano. De esta forma se exacerban las dificultades de acceso a alimentos, sobre todo de los saludables, agudizando el problema de la seguridad alimentaria.
Por ello, para combatir las cifras preocupantes de inseguridad alimentaria y anemia que enfrenta nuestro país actualmente son fundamentales el trabajo de Qali Warma y los programas de apoyo alimentario de los gobiernos regionales y subnacionales. En el marco de estos programas se ha logrado promover las compras estatales a la agricultura familiar y con ello contribuir a reducir el hambre, la malnutrición y la pobreza en el Perú, además de impulsar el desarrollo económico de las y los productores agrarios de la agricultura familiar.
En el Perú, el departamento de Junín es aquel que ha dejado mayores evidencias y lecciones aprendidas sobre la relevancia e importancia de trabajar de manera articulada, integrada y con equipos intersectoriales, sobre todo en temas de alimentación escolar, educación y agricultura. Las lecciones aprendidas han sido valoradas para el desarrollo de espacios de coordinación para la formulación de políticas públicas en materia de alimentación saludable y agricultura familiar. Además, es una estrategia de los gobiernos territoriales para implementar la Nueva Agenda Urbana, por lo que el modelo de escuelas sostenibles es muy valorado por los gobiernos regionales y locales.
Desde la FAO consideramos la alimentación escolar como una estrategia para que las niñas, niños y adolescentes accedan a una dieta de calidad, lo que les permitirá desarrollarse y tener la energía necesaria para estudiar. Además, está comprobado que una adecuada alimentación escolar tiene un efecto positivo en el desarrollo de hábitos de alimentación saludable y es a su vez una excelente estrategia de articulación entre agricultura, nutrición, salud y educación.
En ese sentido, la FAO junto con la cooperación internacional del Gobierno de Brasil apoya, desde su constitución, a la Red de Alimentación Escolar Sostenible (RAES). La RAES busca apoyar a los países de la región de América Latina y el Caribe en la mejora y consolidación de sus programas de alimentación escolar, bajo el principio del derecho humano a la alimentación adecuada. Eso significa el suministro de alimentos saludables, adecuados, sabrosos y de acuerdo con la cultura local a todos los estudiantes, en espacios adecuados, asociado a acciones de educación alimentaria y nutricional. Desde sus inicios, la RAES promueve el diálogo, desarrollo de capacidades e intercambio de experiencias para el logro de los ODS.
Por ello, la FAO en Perú está comprometida en coadyuvar al país en la transformación de los sistemas agroalimentarios porque juegan un rol fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, dietas saludables y accesibles y ciudades sostenibles para toda la población; y por consiguiente el logro de los ODS. Pero transitar hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, más inclusivos, más resilientes y más sostenibles para un mejor medioambiente, una mejor producción, mejor nutrición y mejor vida exige un cambio de las políticas, de pensar y hacer.