Editorial
Sin embargo, la pandemia del covid-19 ha dejado también una huella profunda en la salud mental de la población mundial, y el Perú no es una excepción. El confinamiento, la incertidumbre y las dificultades socioeconómicas han sido algunos de los desencadenantes de esta crisis.
Según el psicólogo, psicoterapeuta y director del Instituto Gestalt de Lima (IGL), Manuel Saravia Oliver, otro aspecto que incide en el tema de la salud mental es el de la inseguridad ciudadana.
Señala que cada vez es más frecuente ver en consultas a personas en estado de alerta permanente por la sensación de vulnerabilidad a la que se sienten expuestas.
Advierte que el alto grado de inseguridad ciudadana en el que vivimos genera el incremento de la hormona del cortisol o del estrés negativo, que hace que tengamos mala calidad de sueño, mayores estados de ansiedad, irritabilidad, pérdida de confianza en el entorno ante la posibilidad de convertirnos en las nuevas víctimas.
Por eso resulta crucial que en nuestro país el Ministerio de Salud le dé la importancia que el tema merece. Así lo confirma la reciente inauguración del nuevo Centro de Salud Mental Comunitario en el distrito de Magdalena del Mar, el cual atenderá a personas con trastornos psicológicos, psicopáticos o emocionales, así como controles de la ira o de tendencias suicidas en adultos, niños y adolescentes, lo cual beneficiará a unos 80,000 vecinos.
Para ello se ha dispuesto un equipo de más de 30 profesionales en salud que incluye a médicos psiquiatras, médicos de familia, psicólogos, terapeutas de lenguaje y ocupacionales, enfermeras, trabajadores sociales, químicos farmacéuticos, técnicos de enfermería y técnicos de farmacia, así como personal administrativo, de vigilancia y de limpieza.
El ministro de Salud, César Vásquez, ha precisado que con este centro de salud mental ya son 13 los centros de la Diris Lima Centro, 51 en Lima Metropolitana y 276 a escala nacional activos, y que para fines del 2024 en todo el Perú estarán en funcionamiento 307 centros de salud mental comunitaria, para lo cual se han dispuesto 177 millones de soles.
Está claro que las entidades laborales y educativas también tienen un papel que asumir, fomentando la inclusión de personas con problemas de salud mental, en pro de la no discriminación, la resiliencia y adaptación a su entorno.
Y en el ámbito social-comunitario debemos desarrollar programas de prevención y detección precoz, abordar temas que van desde la violencia familiar hasta el maltrato infantil y el bullying, entre otros.
Prioricemos el apoyo emocional a los familiares de personas con problemas de salud mental.