• DOMINGO 26
  • de abril de 2026

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Usuario de Pensión 65 conoce detalles de la vida del escritor

Septuagenario mantiene vivo legado de Arguedas

Fidel Gutiérrez es uno de los historiadores autodidactas más buscados en su región.

“Me sorprendí cómo el maestro Arguedas introdujo el mundo andino y sus costumbres a la literatura peruana”, confesó Fidel, un hombre que ya alcanzó los 70 años y le fascinan todas las expresiones artísticas, como la música y las danzas grupales. Incluso, con el pasar de las décadas, se ha convertido en uno de los historiadores autodidactas más buscados en su distrito por los turistas y peruanos que desean explorar en la vida del escritor.

Investigar

Lleno de carisma y entusiasmo, el septuagenario afirmó que peruanos y extranjeros le piden que haga recorridos por las calles en las que caminó el autor de Los ríos profundos y cuente detalles pocos conocidos de su vida.

“En 1933, José María Arguedas publicó Warma kuyay, su primer cuento en la revista Signo de Lima, pero tal fue su importancia y relevancia en los departamentos del país, que en su primer libro Agua lo incluyó. Esta obra le permitió ganar el segundo premio de la Revista Americana de Buenos Aires”, agregó con precisión.

También reforzó una de las historias que recorre Andahuaylas sobre el escritor, cuando era niño y en el colegio se enamoró de una iqueña de nombre Pompeya, pero quien lo rechazó por nacer en la sierra peruana.

Fidel ha dedicado su vida a investigar sobre todos los detalles del Tayta, con el objetivo de impulsar su legado y compartir con todos el impacto que dejó en el Perú. “Hasta ahora, cuando estoy pensativo o me siento solo, los relatos del maestro me acompañan”, destacó.

Gutiérrez también dijo que uno de sus sueños es escribir un libro, o al menos un cuento que sirva como tributo a Arguedas por aportar tanto en su vida y enseñarle el orgullo que debe haber por las costumbres andinas. Aunque aún no sabe cómo enfocar su relato, se ha propuesto dar el primer paso, pues nunca es tarde para cumplir las metas que uno de traza.

“A veces me paro afuera de la casa del gran José María Arguedas, que está en el jirón Teofilo Menacho en Andahuaylas, y recuerdo los amores que tuve, cómo le compartía a mis hijos sus obras, las decepciones que pasé, y todo lo que he reído y llorado, porque al final todo lo que vivimos enriquece el alma”, reflexionó.

Con una sonrisa en el rostro, confesó que pronto espera publicar un cuento para que todos en Apurímac conozcan su corazón.

“No estará a la altura del gran Arguedas, pero será una forma de compartir mis más profundos sentimientos”, concluyó.

Hombre de música

Gutiérrez Quintana también es un talentoso guitarrista que siempre está presente en las actividades culturales de Andahuaylas. Incluso, le piden organizar los cánticos grupales para los eventos que realizan las autoridades. Su talento, ahora que es parte del programa Pensión 65, le permitirá participar en el proyecto Saberes Productivos, que busca revalorar las costumbres y tradiciones de los adultos mayores. “Me reúno con compañeros, vecinas y vecinos, para cantar y bailar. Siempre vivimos cada sonido que escuchamos porque es una expresión de felicidad, que nos llena de energía y vitalidad”, enfatizó.