Ese día se llevaron a cabo elecciones generales, es decir, se votó para elegir al presidente y vicepresidentes, así como a diputados y senadores de la república. La ley que les permitió a las mujeres votar se había promulgado seis meses antes, el 7 de setiembre de 1955.
De acuerdo con la publicación “60 años del voto de las mujeres en el Perú”, de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), en aquel entonces las mujeres electoras sumaron 513 mil 327, es decir, el 33.7% del total de votantes inscritos, lo que constituyó un incremento notable en el padrón electoral respecto de anteriores procesos.
Además, en los comicios de 1956 las mujeres participaron no solamente como electoras, sino también por primera vez como miembros de mesa, tanto titulares como suplentes.
Primeras mujeres parlamentarias
Otro detalle importante es que en dichas elecciones generales también se presentaron por primera vez candidatas mujeres, tanto para senadoras como para diputadas.
Las primeras mujeres parlamentarias de la historia del Perú fueron nueve en total, ocho diputadas y una senadora, de un universo de 182 y 53 ciudadanos que resultaron elegidos en aquella oportunidad, respectivamente.
Ellas fueron las diputadas Manuela C. Billinghurst López (Lima), Alicia Blanco Montesinos (Junín), Lola Blanco Montesinos (Áncash), María Colina de Gotuzzo (La Libertad), Matilde Pérez Palacio Carranza (Lima), Carlota Ramos de Santolalla (Piura), María Eleonora Silva y Silva (Junín) y Juana Ubilluz de Palacios (Loreto). En tanto, Irene Silva de Santolalla fue elegida como senadora por Cajamarca.
Voto universal
Posteriormente, en la Constitución de 1979 se incorpora formalmente el sufragio universal y queda eliminado el requisito de saber leer y escribir para poder ejercer el derecho al voto.
Ello favoreció de manera importante el voto femenino, ya que en la década de los setenta un amplio porcentaje de la población analfabeta eran mujeres, principalmente del ámbito rural, precisa la publicación de la ONPE.
Desde entonces, millones de mujeres han podido ejercer en el país su derecho al sufragio y han continuado impulsándose iniciativas para favorecer su participación política.
Una de las más recientes es la Ley de Paridad y Alternancia, que incrementa la cantidad de candidatas en las listas partidarias y que, de acuerdo con el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), ha contribuido a elevar la cifra de mujeres elegidas como autoridades en cargos de elección popular.