• JUEVES 19
  • de marzo de 2026

Editorial

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Electrificación rural

Los proyectos de electrificación rural no solo llevan electricidad a las comunidades alejadas, sino que también generan un gran impacto en su desarrollo integral. Es una inversión fundamental para construir un futuro más equitativo.

De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la electrificación rural tiene como propósito propiciar la igualdad de los derechos ciudadanos, en particular el de acceso al servicio básico de electricidad a la vivienda, con lo cual ayuda a resolver las enormes brechas en infraestructura entre las zonas urbanas y las áreas rurales y de frontera del país; además incorpora a sus beneficiarios al mercado, al consumo y al desarrollo, y logra su inclusión social con la finalidad de reducir la pobreza.

Esta semana, el Minem comunicó que, mediante la Dirección General de Electrificación Rural (DGER), contempla concluir en el presente año la ejecución física de 25 proyectos de electrificación rural con una inversión superior a los 356.6 millones, con el objetivo de beneficiar a 146,000 ciudadanos en varias regiones del país.

La ejecución de estas obras permitirá llevar energía eléctrica a los habitantes de 958 localidades de las regiones Amazonas, Áncash, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Junín, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Puno, San Martín, Tacna y Ucayali, elevando su calidad de vida y ofreciendo posibilidades de desarrollo productivo.

Posteriormente, el titular de Minem, Rómulo Mucho, nos dio una buena noticia, que el Gobierno apoyará la electrificación rural en el Perú y, si es posible, convocará la participación del sector privado.

Este servicio proporciona acceso a los servicios básicos de iluminación, refrigeración, comunicación y entretenimiento. Esto repercute directamente en la calidad de vida de las personas, permitiéndoles estudiar, trabajar y vivir de manera más cómoda y segura.

La disponibilidad de energía eléctrica en áreas rurales incentiva el desarrollo económico. Facilita la creación y operación de pequeños negocios, mejora la productividad agrícola y fomenta la inversión en la región.

La energía eléctrica también permite el funcionamiento de centros de salud, clínicas móviles y equipos médicos. Esto es crucial para brindar atención médica adecuada y mejorar la salud de la población rural.

En el caso de la educación y conectividad, permite el uso de computadoras, acceso a internet y herramientas educativas digitales. Además, la conectividad mejora la comunicación entre comunidades y con el mundo exterior; contribuye a cerrar la brecha digital al proporcionar acceso a tecnologías de la información y comunicación. Esto empodera a las personas y les brinda oportunidades para aprender, emprender y participar en la economía global.

Por lo tanto, los proyectos de electrificación rural no solo llevan electricidad a las comunidades alejadas, sino que también generan un gran impacto en su desarrollo integral. Es una inversión fundamental para construir un futuro más equitativo y próspero para todos.