Editorial
Este día fue una buena oportunidad para reflexionar acerca de nuestras relaciones con el vecino del sur que, como ha sido calificado por el ministro de Relaciones Exteriores, Javier González-Olaechea, es “un símbolo de la voluntad común para superar diferencias y desafíos”.
Se debe destacar en nuestras relaciones diplomáticas, las que el año pasado cumplieron 200 años, la enorme contribución de Bernardo O’Higgins a la Escuadra Libertadora del Perú, que partió de Valparaíso el 20 de agosto de 1820.
Hace una década, Perú y Chile, que comparten los mismos valores democráticos, como el respeto a las normas internacionales, los derechos humanos y una profunda vocación por la integración, colocaron en “cuerdas separadas” el diferendo por la delimitación marítima y las buenas relaciones bilaterales.
El fallo final del Tribunal de La Haya permitió renovar una agenda común. En el terreno de la economía, Chile y Perú fueron dos de los primeros países en América Latina que abrazaron los principios de la economía de libre mercado al buscar acuerdos comerciales para la colocación de sus productos en el mundo, a diferencia de otras naciones de la región que continuaron con sus políticas proteccionistas.
En sus lazos económicos, las inversiones chilenas y peruanas llegaron a 3,500 millones de dólares, mientras que el intercambio comercial superó los 3,000 millones de dólares, según la Cancillería peruana.
A nivel internacional, ambos países somos socios fundadores de la Alianza del Pacífico. Ante la crisis del bloque en el 2023, la Cancillería chilena ofreció sus buenos servicios y mediar con México para ejercer por un mes la presidencia pro tempore y luego entregarla a Perú. Además, somos socios en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).
Pero la integración no solo ocurre en organismos internacionales o en entidades del Estado, lo más importante es la convergencia de intereses en la misma población.
Los 266,244 peruanos que viven en el país del sur han llevado su cultura, valores y costumbres. Una de las más reconocidas es la gastronomía peruana que ingresa no solo por medio de los 1,500 restaurantes en Chile, contabilizados antes de la pandemia, sino también por los peruanos que viven allá. Igualmente, hasta el 2019, 1.6 millones de chilenos cruzaban la frontera para ir de compras, buscar diversión o atenderse en alguno de los servicios de salud ubicados en Tacna.
Perú y Chile siguen colocando hoy sólidos pilares con el fin de crear una comunidad de intereses para el beneficio de sus pueblos.