Awajún pujutnum unuimat jintiamu (Formas propias de enseñanza en el pueblo awajún)
Segundo Bakuants Cuñachi
Ministerio de Educación Ii chicham awagki chichakmi tusa jetemjamunum takau. (Especialista EIB de la revitalización en la lengua awajún del Ministerio de Educación)
En este artículo damos algunas precisiones a partir de las vivencias en las comunidades awajún, donde los padres acostumbran levantar a sus hijos en las madrugadas para aconsejarlos y motivarlos a tomar ciertas plantas medicinales, pues se cree que los jóvenes pueden adquirir poderes espirituales y visión.
Los bebés, desde que nacen, son cuidados con una dieta para que su cuerpo no sea débil y cuando ya son niños (especialmente los varones) tienen prohibiciones que deben acatar hasta su juventud como el uso de collares hechos de las semillas olorosas, así como comer las frutas olorosas (piña, plátano de seda); sentarse en la cama de personas casadas; comer con las personas mayores; conversar frente a las mujeres para no tragar el mal aliento o botar la basura en los caminos. Todo ello como una forma de purificación física y espiritual para poder encontrarse con el Ajutap.
Con el uso de las plantas, los jóvenes que adquirían el poder de Ajutap (alma del abuelo) llegaban a ser líderes y guerreros, mientras quienes solo poseían la visión no tenían la misma capacidad de ser kakajam (guerrero) pero podían ser buenos cazadores o dedicarse a los tejidos, el curanderismo y así poder alcanzar una vida larga. Antiguamente se creía que quienes tenían el poder espiritual llegaban a vivir hasta los 120 años.
Ahora, con la pérdida del uso de las plantas, se cree que los jóvenes crecen ociosos, tienen pereza para estudiar o contestan a sus padres; por eso decimos que los niños deben tomar las plantas amargas para que boten todo el malestar estomacal.