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Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
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El club de ciencias y tecnología (ccyt) se llama “Ashishum Yachachiqkuta”. En quechua significa “Buscando el saber”. Lo integran 30 estudiantes del primero al quinto de secundaria del Luis Alberto Sánchez, una institución educativa bilingüe del centro poblado de Pucurhuay, a más de 3,500 metros sobre el nivel del mar, en la región Pasco.
Cuando el Concytec lanzó en el 2018 la convocatoria para la creación de los ccyt, en el contexto de la feria de ciencias Eureka, el profesor Joel Córdova Ponce consideró que crear un club de este tipo daría a sus alumnos un mayor campo de acción y el desarrollo de las áreas STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). Así nació “Ashishum Yachachiqkuta”.
Hoy, la meta del docente y sus alumnos es poder ensamblar y lanzar nanosatélites al espacio, como parte del proyecto CubeSats in Peru.
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Al profesor asesor del ccyt el gusto por la ciencia le nació cuando era escolar. Recuerda aún aquella primera vez cuando conoció un laboratorio de Química, donde pudo realizar junto con sus compañeros la práctica de hidrólisis del agua y el trabajo de campo al recolectar plantas medicinales. Fue algo que le impactó.
Y desde que estudiaba Educación en la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión [Pasco] se preocupó por buscar nuevas formas y métodos para enseñar ciencias a los niños y adolescentes. Hoy, este docente especializado en Biología y Química suma 25 de sus 48 años al trabajo en colegios rurales de la región Pasco, tanto de las zonas amazónicas como andinas. La última década labora en el i.e. bilingüe de Purhuay, donde la lengua materna es el quechua.
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El reto de Córdova es que el lenguaje de la ciencia sea amigable y cercano a sus alumnos. Esa ha sido su preocupación: buscar “nuevas formas y métodos para enseñar ciencia, específicamente, en estudiantes de zonas rurales; en aquellos lugares que no cuentan con laboratorios, material bibliográfico actualizado y una conexión inestable de internet”.
Córdova, quien cada marzo abre la convocatoria para los alumnos de secundaria interesados en integrarse al club, se ha impuesto un siguiente reto: desarrollar el enfoque STEAM en lengua originaria, teniendo en cuenta las cosmovisiones andina y amazónica.
Para el desarrollo de un club de ciencia, que es una actividad extracurricular fuera del horario de clases, es muy importante que los padres de familia participen y conozcan los objetivos del ccyt. También que el director y los demás profesores del plantel se capaciten sobre la importancia del club de ciencias.
Si bien las autoridades de Pucurhuay conocen de la iniciativa, todavía su apoyo es muy limitado. “Estamos en el camino para poder institucionalizar las actividades del club en el plan de trabajo de nuestra municipalidad distrital”, dice el docente.
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La brecha entre colegios de zonas rurales y urbanas se agranda cuando se quiere enseñar ciencia y tecnología. No solo es la conectividad que falta en las i.e. rurales, manifiesta el maestro Córdova, también la falta de materiales educativos, los laboratorios y centros de cómputo adecuados.
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Pero siempre apelamos a la creatividad. “Diseñamos la estrategia Aula Campo, donde convertimos muchos espacios educativos en laboratorios experimentales como el vivero, invernadero, las áreas verdes y centro de producción, donde se desarrollan experiencias y prácticas experimentales”.
El profesor sueña en grande con su club. “Este año queremos crear la comunidad de divulgadores de ciencia en lengua originaria; sistematizar los saberes locales y crear un repositorio institucional, con la finalidad de encontrar el punto de convergencia entre el conocimiento científico y los saberes ancestrales”.
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De acuerdo con el registro del Concytec, que implementa estos espacios extracurriculares desde el 2017, existen 10,860 ccyt a escala nacional, en los que hay 108,276 estudiantes y 11,698 docentes, los que participan en actividades de promoción de vocaciones en las áreas STEM, desarrollando proyectos relacionados con la investigación científica y la aplicación tecnológica.
Al respecto, el analista en Proyectos de Educación No Formal del Concytec, Ulianov Sulca, explica que durante la primera fase se sentaron las bases para la sostenibilidad y carácter nacional de estos clubes. “Gracias a una articulación con las Direcciones Regionales de Educación (DRE) y las Unidades de Gestión Educativa Locales (UGEL) se han emitido directivas regionales para el fomento de clubes de ciencia y tecnología y la conformación de la Red Nacional de Clubes de Ciencia y Tecnología”.
Si bien la pandemia del covid-19 afectó a las ccyt por la falta de presencialidad, se pudo crear el Sistema de Gestión Integral de Clubes de Ciencia y Tecnología (Sigeccyt), para intercambiar información de los interlocutores de la red nacional conformada por ccyt en 195 provincias.
Este año, Concytec quiere llegar a los 15,000 ccyt y ejecutar una nueva política de fortalecimiento de los clubes, aplicando la nueva estrategia nacional 2024-2028.
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A nivel de las i.e. públicas y privadas de educación regular, se busca en el largo plazo que cuenten con espacios debidamente organizados donde converjan los niños, niñas y adolescentes interesados en la ciencia o la tecnología.
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El analista refiere que las i.e. que cuenten con un ccyt asumirán el reto de “promover una alfabetización científica y una educación para la ciudadanía, para lograr individuos más críticos, más responsables y comprometidos con el mundo”. Por su parte, el profesor STEM a cargo del club deberá utilizar “un enfoque pedagógico basado en la resolución de problemas y el aprendizaje activo”.
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¿Hay un compromiso de los gobiernos locales o regionales para llevar adelante estos espacios? “A partir del 2018, Concytec ha realizado reuniones de trabajo con autoridades de los gobiernos regionales, representantes de las DRE, GRE, UGEL y universidades, en Lima, el Callao, el norte, centro y sur del Perú”.
Se aprobó la primera directiva regional de implementación de ccyt en la región Lambayeque (2019); 23 directivas regionales (excepto Lima Metropolitana y San Martín) para promover la formación de los ccyt en los colegios públicos y privados de educación básica regular a escala nacional.
Hoy, el trabajo de Concytec con los gobiernos regionales busca fortalecer las “bases de la implementación de los clubes mediante el trabajo articulado con las redes nacionales educativas y el desarrollo de proyectos educativos con enfoque STEM”, resume.
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En cuanto a la gestión en promoción de los ccyt en las regiones resalta el caso de Junín, que cuenta con el mayor número de ccyt inscritos a escala nacional: más de 981.
“Frente a los desafíos que enfrenta la sociedad peruana en relación con la reducida participación y conocimiento ciudadano sobre los campos de ciencia, tecnología y matemática, es necesario fortalecer las capacidades de los docentes desde un enfoque holístico STEM, que engloba interdisciplinariamente el aprendizaje de esas materias con una proyección basada en la resolución de problemas sociales e incide en la alfabetización científica de las personas para asegurar la toma de decisiones comunes que impacten en el bienestar social y la sostenibilidad”, dice Sulca.
El reto es grande: el Informe Nacional de Resultados “El Perú en PISA 2018” señala que el Perú tiene a 54.5% de sus estudiantes evaluados debajo del “nivel 2”; es decir, que no logran desarrollar los niveles mínimos de la competencia científica, ubicándonos en el penúltimo lugar en el ranking latinoamericano. Chile, que es el país latinoamericano con mejores resultados, tiene a 35.3% de estudiantes debajo del nivel 2, seguido por Uruguay, con 43.9%.
“Tradicionalmente, la enseñanza de la ciencia a nivel escolar ha sido teórica debido al deficiente equipamiento, reducida capacitación de los docentes y un débil diseño de contenidos estructurados en el currículo nacional, en relación con ciencia y tecnología. Los ccyt surgen como espacios para reducir la brecha existente en cuanto al acceso a conocimiento científico, tecnologías, herramientas tecnológicas, intercambios, principalmente. Ello permite el fomento de las vocaciones científicas en los niveles inicial, primaria y secundaria”, asegura Sulca.
CubeSats in Peru
El proyecto CubeSats in Peru, en el cual participa el ccyt “Ashishum Yachachiqkuta”, consta de tres etapas. En la primera, los estudiantes construirán CubeSatSims, emulador de satélite de bajo costo que funciona con paneles solares y baterías; en la segunda fase simularán el lanzamiento; y, en la tercera fase, los equipos harán volar CubeSats operativos, para que tomen diferentes datos, los analicen y comparen. Como parte del proyecto, los alumnos recibirán capacitación sobre el ensamblaje de nanosatélites, ciencias del espacio, paneles solares, baterías, radiotelemetría UHF, impresión 3D, sensores, cargas útiles, globos y comunicaciones por satélite.
Datos:
En el 2023, la iniciativa de los ccyt del Concytec logró el primer lugar en la categoría Educación del Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública.
Los integrantes de los clubes participan durante el año en las actividades “Conoce a un científico”, exposiciones virtuales, “Día internacional de las mujeres y las niñas en la ciencia” (11 de febrero), la Feria Nacional Eureka, la Semana Nacional de la Ciencia y otros.
De acuerdo al Inei, solo 1 de cada 10 alumnos de las zonas rurales accede a conexión a internet; frente a 6 de cada 10 en el caso de Lima Metropolitana
Cifra:
981 clubes de ciencia y tecnología se constituyeron en Junín, región líder en este rubro. En el Callao, solo se conformaron 64 clubes.