Opinión
Si bien la violencia desatada por el crimen organizado en el Perú se mantiene por debajo de lo que sucede en Brasil, Colombia y Ecuador, los peruanos cada vez manifestamos mayor sensación de inseguridad. Según una encuesta de Datum, divulgada en diciembre pasado, un 56% cree que la inseguridad empeorará este año, y un 29% considera que seguirá igual al 2023.
En paralelo, un informe técnico del INEI, también difundido en diciembre, ratifica que los ciudadanos no confían en el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Policía Nacional, instituciones que deben combatir directamente a la delincuencia.
La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) define la confianza como “la expectativa de una persona acerca de que otra persona o institución actuará de manera consistente con sus expectativas de conducta positiva”. Se entiende que la confianza ofrece a las personas la certeza de que otros individuos o instituciones actuarán como esperan. La paradoja respecto a lo que sucede en el país surge al observarse que la confianza en los 34 países de la OCDE, los más desarrollados del mundo, confían mayoritariamente en la policía (67.1%) y en los tribunales y el sistema de justicia (56.9%).
La CAF advierte la necesidad de “reconectar a las instituciones (en general) con los ciudadanos, respondiendo de mejor manera a sus demandas y aspiraciones, para fortalecer un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible”.
A este orden también se debe circunscribir instituciones que sin ser públicas influyen poderosamente en la sociedad, como el periodismo. En el informe técnico del INEI, la radio y televisión aparecen con un 79.8% de desconfianza, y la prensa escrita con un 83.8%. Este dato es importante respecto a la violencia que sufre el periodismo a manos de la criminalidad organizada: a menor confianza, mayor vulnerabilidad. Por ello, el periodismo debe recobrar la confianza para hacer más eficaz su contribución en el combate contra la delincuencia.
Lo sucedido con un canal de televisión en Ecuador resalta la vulnerabilidad del periodismo. En el Perú, la experiencia pasada con ataques terroristas a los medios de comunicación debería recordarnos la importancia de proteger la libertad de prensa. La colaboración entre autoridades, sociedad civil y periodistas es esencial para abordar eficazmente este desafío. La situación en Ecuador subraya la necesidad de tomar medidas preventivas y fortalecer la seguridad de los medios de comunicación en el país.
Para lograrlo, es fundamental mantener una postura firme y unida frente a la delincuencia, una solidaridad entre los medios, aprobar protocolos de seguridad, denunciar las amenazas contra la libertad de prensa y sancionar todas las acciones de violencia e intimidación. La defensa colectiva de la libertad de expresión es esencial para resistir a las amenazas contra el periodismo.