• LUNES 4
  • de mayo de 2026

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Usuarios de Pensión 65 viven en el distrito de Nueva Cajamarca, en San Martín

Nunca es muy tarde para aprender

Adultos mayores del programa del Midis ya leen, escriben y hacen cálculos gracias a un CEBA.

Don Pablo, quien tiene 77 años y es presidente de la Asociación de Adultos Mayores de Nueva Cajamarca, cuenta que no pudo terminar el colegio porque lo castigaron tras una pelea con un compañero que siempre lo golpeaba y le quitaba sus trompos.

“Tuve que dejar el colegio, pues los maestros me castigaron por pelear”, cuenta. Agrega que ese episodio, sumado a las apremiantes necesidades económicas de su hogar no le permitieron culminar sus estudios. Trabajó duro y parejo para sacar adelante a sus dos hijos, y aunque añoraba volver a estudiar, lo postergó hasta que el año pasado se presentó la oportunidad de retomar sus estudios, gracias a coordinaciones entre el CEBA, Pensión 65 y la Municipalidad Distrital de Nueva Cajamarca. Entonces, no lo dudó y se matriculó.

Los estudios, dice don Pablo, le permitieron mejorar su desempeño como presidente de la Asociación de Adultos Mayores de Nueva Cajamarca y miembro del Comité de Transparencia del Midis en Nueva Cajamarca.

En su gestión, ha logrado que se asigne un terreno donde se ha construido la Casa del Adulto Mayor, la cual es “un local hermoso que todos los adultos mayores podremos usar para nuestras actividades. Nos costó mucho trabajo. Tras varios años de lucha lo logramos”, cuenta.

Una vida difícil

Desde que tiene recuerdos Flor Murayary Canaquiry siempre trabajó en la chacra. Ella y sus hermanos ayudaban a su mamá en su natal Iquitos a cosechar arroz, maíz y maní. Su padre falleció y los dejó muy pequeños. “Nos despertaba a las 6 de la mañana para trabajar. Por eso no fuimos al colegio. No había tiempo para estudiar”.

Ahora, dice doña Flor conteniendo lágrimas de emoción y alegría, que se siente tranquila y contenta porque a sus 82 años aprendió a escribir su nombre y apellidos, y también a sumar y restar.

Ella es natural de Iquitos, pero tras casarse se mudó a San Martín, en busca de un mejor futuro. Cinco hijos tuvieron con su compañero de vida, quien falleció durante la pandemia. Luego de la muerte de su pareja, los estudios la ayudaron a seguir adelante y ahora está lista para continuar.

Seguirán aprendiendo

Flor Murayary, seguirá estudiando este 2024 para continuar aprendiendo. Debido a que no cuenta con muchos recursos continúa sembrando algunos productos los cuales vende a sus vecinos. Ahora, dice, ya no le será difícil sacar las cuentas ni apuntar el nombre de las personas que le compran a crédito.