• SÁBADO 7
  • de marzo de 2026

Central

FOTOGRAFIA
HONOR A LA VICTORIA DE mayo de 1866

Plaza de vencedores

El monumento de la plaza Dos de Mayo fue considerado el mejor de Lima y de los primeros de América. Un gran plan urbanístico embelleció sus alrededores y dio vida a los ocho edificios que la rodean. He aquí la historia de este espacio público.
Víctor Larco Herrera ideó los ocho edificios en torno a la histórica plaza, inaugurados en 1925.

Antes, la plaza se denominaba Óvalo de la Reina, inicialmente unido a una de las puertas de la capital, que conectaba al puerto del Callao con el antiguo camino colonial, que, por entonces, era una vasta alameda orillada de huertas.

Historia de un símbolo

Después del combate del 2 de mayo de 1866, el presidente Mariano Ignacio Prado dispuso la construcción de un monumento que perpetúe la memoria de los héroes. Mediante una norma publicada en El Peruano, el 7 de julio de 1866, se ordena al ministro plenipotenciario en Francia convocar a los artistas a un concurso público. En la obra debían estar representados los cuatro países aliados y en su cúspide una estatua del coronel José Gálvez Egúsquiza.

Los proyectos fueron parte de una exposición en el Palacio de la Industria de París, en 1868. El diseño elegido fue el del escultor Emil Guillaume y el arquitecto Luis León Cugnot. En el pedestal de la columna, una estatua de bronce que simboliza al Perú con espada en mano defendiendo su pabellón y alrededor otras igual de colosales que representan a Chile, Ecuador y Bolivia. Al pie, y no en la cúspide, una estatua del héroe Gálvez. Sobre el pedestal se eleva una columna de mármol blanco adornada con palmas y sobre ella a una altura de 22 metros, una estatua en bronce de la Victoria alada con una espada en una mano y una palma en la otra.

Recién el 29 de julio de 1874 se inauguró el imponente monumento considerado el mejor de la ciudad y uno de los primeros de América. Para entonces, las murallas de Lima ya habían sido derribadas.

La transformación

En 1924, la revista Variedades publicó un informe sobre la emblemática plaza y ponderaba: “Lima ha estado exhibiendo durante medio siglo […] el más hermoso de sus monumentos en medio del más descuidado de sus arrabales, rodeado de misérrimas construcciones y de avenidas tristes y polvorientas”. .

Sin embargo, Lima progresaba a grandes pasos. Se levantaban edificaciones suntuosas, imponentes palacios públicos y nacían las grandes avenidas.

La capital, que en los primeros años de la década de 1920 fue descrita por Felipe Sassone como “la ciudad más española del mundo”, recibía ahora influencia de un estilo francés de una concepción artística formidable. El gobierno del presidente Leguía y notables empresarios competían por modernizarla.

En ese marco, el empresario y filántropo trujillano Víctor Larco Herrera (1870-1939) ideó ocho edificios en torno a la plaza Dos de Mayo.

“Habrá de tener Lima una plaza estupenda en la que la gracia dará la mano a la suntuosidad y la estética al confort”, informaba la revista Mundial.

La idea era inaugurarla para el centenario de la batalla de Ayacucho, pero los trámites de ley y las rémoras lo impidieron.

Recién a finales de 1924 se había terminado con la demolición de callejones, tabernas y carbonerías, para dar paso a la construcción de las modernas edificaciones de la plaza diseñadas por el arquitecto Claudio Sahut y finalizadas por Ricardo Malachowski.

Proyecto urbanístico

En un principio los ocho edificios de la plaza Dos de Mayo formaron parte de la urbanización del mismo nombre.

Los edificios, levantados por centenares de obreros, se lucieron en 1925, durante ceremonia oficial por el aniversario del combate del 2 de mayo. Aunque son muy parecidos, tienen variada presentación. De techos altos, puertas delgadas y altas en forma de arcos, cornisas, amplios ventanales, balcones y torres con ventanas o mansardas. Las escaleras daban paso a modernos y amplios departamentos.

Larco Herrera, un hombre acostumbrado al paisaje europeo, le había dado un magnífico entorno urbanístico al mejor de los monumentos de la ciudad y, a Lima, una puerta de ingreso digno, con el paso limpio de los tranvías provenientes del Callao y del balneario de La Punta.

Llega la decadencia

El brillo de la plaza Dos de Mayo se fue apagando a inicios de los años sesenta, coincidiendo con la desaparición de los tranvías y el aumento del parque automotor, especialmente del transporte público. Los amplios departamentos, que antes alojaron a una única familia, terminaron tugurizados, y los edificios llegaron a alojar a más de cincuenta familias cada uno.

Si en los años veinte la plaza fue símbolo de una Lima aristocrática, en los setenta se convirtió en escenario de cuanto paro nacional hubo, de reivindicaciones sociales y sindicales y en plaza de victorias y derrotas de causas justas y no tan justas, de la mayor central sindical del Perú, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP).

En los años ochenta, las tiendas de instrumentos musicales, restaurantes, hostales y academias de música y canto se instalaron y hacían retumbar las paredes de los ocho edificios. Se sumaron los ambulantes, que toman sus otroras ocho grandes avenidas, lo que, sumado a la desidia de las autoridades, ha convertido a la histórica plaza en un despojo inmobiliario.

Si la gran columna de la Victoria se levantó para conmemorar la unidad americana, hoy la plaza Dos de Mayo, uno de cuyos edificios acaba de ser destruido por un incendio, reclama su recuperación. No dejemos que el monumento a los vencedores del 2 mayo de 1866 vuelva a estar en medio de una plaza desalmada.

Datos

En 1924 se proyectó la urbanización Dos de Mayo, que comprendía 23 manzanas de dos pisos.

Abarcaba ocho grandes avenidas, entre ellas Colonial, Alfonso Ugarte y La Colmena, que coinciden en la plaza.

Cada avenida tenía un ancho entre 20 y 50 metros.

Los ocho edificios de la plaza se construyeron con un estilo del Renacimiento francés.

100

mil metros cuadrados comprendía proyecto de 1924.