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Nueva biografía nos acerca a Flora Tristán y su gran preocupación social


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


Un banquero ha escrito sobre una mujer del siglo XIX preocupada por la conciencia social. Jaime E. Duch Higginson (Santiago de Chile, 1939) ha investigado a profundidad la biografía de su pariente, Flora Tristán (1803-1844). y aporta nuevas luces sobre su vida y obra. 

El empresario pertenece a una de las familias banqueras más importantes de Chile y, por línea materna, desciende de familias arequipeñas que lo emparentan con los Zegarra, los Goyeneche, los Echenique, los Llosa y los Tristán.

Duch Higginson se estrenó como autor en el 2021 con Historia de una familia. Los Duch Higginson, una “genealogía historiográfica de toda mi familia peruana, una ascendencia directa hasta el año 1500. Descendemos de varios presidentes que ha habido después de la independencia del Perú”, explica el escritor de 84 años.

Importancia de Flora

“Pero cuando hice el libro, el personaje que más me llamó la atención fue Flora Tristán. Me impresionó por todo lo que ella hizo”. Lo que sintetizó en 74 de las 900 páginas de su libro debut crecería y daría forma a una biografía novelada.

La larga y rigurosa investigación en América y Europa, con “gigantesca bibliografía” reunida en inglés, francés y castellano, le tomaría seis años. Y daría por fruto Flora Tristán. ¡Dejad que las mujeres griten sus dolores!, una extensa biografía novelada que el autor ha publicado en dos volúmenes.

Frente a otros autores que han abordado a Tristán desde los estudios filosóficos o investigaciones más académicas, Jaime E. Duch optó por la biografía novelada. “Todo lo que digo de ella es historia, no hay nada de ficción”. Se preocupó en que el material sea accesible para los lectores contemporáneos; que se trasladen a esa época y participen de sus acciones.

En el Perú, ella es conocida por su libro Peregrinaciones de una paria (1834), que escribió tras su visita al Perú para conocer a la familia de su padre, Mariano Tristán y Moscoso. Aquí estuvo durante 8 meses. Si bien fue tratada muy bien, su tío le niega la herencia amparándose en el tema legal. Así, se autocalificará como una paria, una desechada, sin derechos, solo porque sus padres no habían registrado su matrimonio (realizado por un abate francés en Bilbao, en 1802). Duch da nuevas luces sobre este tema:

Sobre el padre

Mariano Tristán pertenecía a una acaudala familia arequipeña y era doctor en Derecho por la universidad de San Marcos. Había llegado a Madrid para iniciar una carrera militar amparado en su tío abuelo Miguel Muzquiz de Azcona, ministro de Hacienda del rey Carlos III. Pero su pariente muere súbitamente, y cambian los planes de Tristán, quien en Bilbao se enamora de la francesa Anne-Pierre Laisney. De esta relación nacería su primera hija, Flora, en 1803.

“Todos sus biógrafos cuentan que Flora no se inscribió por una negligencia del padre. No es así. Hay una razón absolutamente legal: el rey de España le había pedido a Tristán que se reintegre a su regimiento en el Perú, pero este no quiso y se fue al norte de España. Pero para casarse, como militar, debía pedir permiso al rey, cosa que no podía por su condición particular”, resume. Vive con su esposa en París, pero a los tres años, muere de un ataque de apoplejía y Flora quedó como hija ilegítima. Esta situación la condenó de por vida.

Viaje vital

El viaje al Perú fue de gran experiencia para Flora. Pasó por las islas de Cabo Verde, que eran el centro del esclavismo, de África a Europa. Atraviesa el Atlántico Sur, Cabo de Hornos, Valparaíso (Chile), Islay, Arequipa y Lima, en el Perú.

“Y cuando ve la realidad, fue muy crítica con la clase alta peruana, la nobleza, a la que ella pertenecía. Flora critica mucho el abandono de la gente y las grandes diferencias, de esa clase bien, la nobleza criolla, que vivía en opulencia”.

Cuando vuelve a Francia, Duch comparte la idea de los biógrafos, que es el momento en que Flora se convierte en una escritora cabal.

Primero, escribe sus historias sobre los conventos de Arequipa y otros reportajes de temáticas sociales que a ella le interesaban, con mucho éxito en Francia.

“Flora es una mujer extraordinaria, que estuvo relacionada con todas las luchas sociales de su tiempo”, resume Duch Higginson. “Se habla de Peregrinaciones de una paria y se deja de lado sus otros libros”.

–Uno de sus libros es Paseos en Londres (1840), que es muy crítico sobre la sociedad británica.

–Habla de las condiciones insoportables en las que vivían los obreros: tenían que trabajar 16 a 18 horas y les pagaban una miseria, no los educaban. Y Flora hace ver la gran diferencia que tenían con respecto a la burguesía baja o media. Ella quería que se unieran todos los obreros en una solo asociación, la Unión Obrera, tan poderosa que por la fuerza podría lograr exigir al gobierno mejores condiciones de vida. Iban a atender a los más necesitados, educar, recoger a los enfermos y cuando estuvieran jubilados pudieran ir esos a esos palacios de obreros.

–También se preocupó por la situación de las migrantes mujeres que llegaban a Francia.

–Ella, lo que quería era un lugar que las atendiera, les buscara trabajo, que ellas tuvieran acceso a la educación…

Quería preparar a las migrantes para que se integraran a la sociedad y sean útiles.

Revolución pacífica

Flora Tristán había tomado contacto y se había empapado de las ideas de muchos socialistas utópicos, de Inglaterra y Francia, como Robert Owen y François Fourier; intelectuales preocupados por las mayores libertades del hombre. “Ellos la admiraban mucho por su inteligencia. Era una mujer muy especial, de una humanidad increíble”, dice Duch.

Al biógrafo le impresiona la imagen de esta francesa, quien, contra viento y marea, y sin más privilegios que su escritura, realiza con su libro La unión obrera (1843) una gira por todos los pueblos de Francia, a pesar de su frágil salud (tenía una bala alojada cerca de su corazón), de sus problemas personales y que era perseguida por el gobierno, acusada de “levantar al pueblo”, trataban de cancelar sus multitudinarias reuniones, adonde asistían 300 o 400 obreros, cuando solo eran permitidas reuniones de 25 obreros.

“Ella se dirigía a los obreros en las calles, las tabernas, las asociaciones… en cualquier lugar, diciéndoles ‘unámonos, por favor’. Todo en forma absolutamente pacífica. Había muchos obreros, sobre todo en Lyon, lugar de muchas revueltas, que le refutaban esta mirada. Lo que hay que hacer es luchar con la revolución, le decían. No olvidemos que los franceses salían de la Revolución Francesa 1789 y de diferentes revoluciones, pero ella era pacífica, de un corazón valiente”, dice.

Vigencia

Se preocupó por mejorar la humanidad hasta que llegó un momento en que ya no dio más y murió. Pero los dos libros de Duch recuerdan el fenómeno que causó su fallecimiento: los obreros franceses donaron dinero para levantarle un monumento; en Francia y España hay sellos postales y calles con su nombre. Y, en el Perú, también colegios y el famoso Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Su pensamiento había calado.

“Para mí, ella fue una visionaria por todo lo que luchó. Con el tiempo se da lo que ella quería frente a la esclavitud, se mejoró muchísimo la situación de los obreros, sin llegar a una situación ideal porque no es fácil”, finaliza el autor.

Más allá del feminismo

A Flora Tristán se la considera como una feminista, aunque, como recuerda el autor, ella no escribió un libro sobre el feminismo y la libertad de la mujer. Sin embargo, hizo de su vida diaria una lucha por la igualdad de las mujeres; sobre todo, de las mujeres maltratadas, como fue su caso. Ella se casó a los 18 años con André Chazal, dueño de un taller tipográfico. Con el padre de sus dos hijos tendría una vida tormentosa que llegaría a los tribunales. Aunque presenta varios documentos a la Asamblea, es una sociedad francesa conservadora: años antes, Napoleón Bonaparte había eliminado el divorcio, limitando el papel de la mujer.

Datos:

Su libro póstumo El Tour de Francia, reúne sus diarios de 1843 y 1844, durante su gira para la formación de la Unión Obrera.

Su “hija espiritual” Eleónore Blanc se encargó de reunir sus diarios y los convirtió en un libro.

Los padres de Flora Tristán conocieron en Bilbao al joven Simón Bolívar, amigo que los visitaría luego en París.

Flora Tristán ¡Dejad que las mujeres griten sus dolores!, de Duch, publicado por la Editorial de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, se presentó en Arequipa y en la feria del libro Ricardo Palma, de Lima.

Cifra:

3 ediciones suma, desde julio, la biografía novelada escrita por Duch.