• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

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Apostilla a la muliza cerreña


Editor
Pablo La Madrid Vivar

Docente de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión


La apostilla que presentamos pretende enriquecer la historia de la muliza cerreña. Los datos fueron tomados de El lazarillo de ciegos caminantes (1985) de Concolorcorvo que para nosotros es Alonso Carrió de la Vandera y no Calixto Bustamante. Las mulas eran traídas de Tucumán, Salta y Jujuy (ciudades argentinas) para ser vendidas en el Perú, previamente compradas en Buenos Aires donde abundaban estos animales. De pueblo en pueblo el precio de venta aumentaba. Decía Concolorcorvo en 1773 (fecha en que se publicó el libro) que hace más de 15 años que ingresan a los potreros de Salta cincuenta mil mulas. Es decir que desde antes de la segunda mitad del siglo XVIII se vendían mulas.

Los muleros no la tuvieron fácil, el transporte de mulas acarreaba muchos cuidados, de lo contrario las pérdidas eran innumerables. Se creía que el “mal del vaso” las atacaba. Algunos comerciantes las conducían por las alturas escasas en pastos, otros por las lomadas donde hay mala yerba. El camino de la altura era el más elegido porque permitía vender el total de las mulas, aunque flacas y cojas. Cuando una mula se retrasaba de la tropa (grupo de mulas) se le aplicaba las “nazarenas” (espuelas). Además, cuidaban que no se alimentaran de la yerba llamada “garbancillo” porque las hinchaba y mataba. Concolorcorvo, también brinda un testimonio acerca de las coplas que se cantaba en Tucumán: “Ya conozco tu ruin trato/y tus muchas trafacías/comes las buenas sandías/y nos das liebre por gato” (p.92). A la vez informa que desde Lima se despachaban los correos ordinarios que deberían llegar a Tarma y de allí a Pasco donde se encuentra la caja real y varios mineros de importancia. Este dato es importante porque permite conocer la relación administrativa entre Tarma y Pasco y, por qué no pensar, que la relación también pudo haber sido en el plano musical con respecto al nacimiento de la muliza.

Para finalizar Alonso Carrió nos informa que la costumbre del “caimi cruz”, entre los cerreños “caipín cruz”, ya se practicaba por los años de 1770 y suponemos que data de muchos años antes. P.S. De acuerdo con la información que se tiene la muliza escrita más antigua es la tarmeña “Dulce sueño” (1855), mientras que la muliza cerreña escrita más antigua es “Corazón” (1880).