• MIÉRCOLES 1
  • de abril de 2026

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Ciencia en acción

Cuando los huesos hablan: conozca el trabajo de los antropólogos forenses


Editor
José Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


La escena siempre vuelve, exacta, dramática. Analizaban técnicamente el cuerpecito para entregar las evidencias al fiscal. Era una niña de alrededor de 11 años, y tenía treinta lesiones: diez en el cráneo y otras veinte repartidas entre el tórax y las piernas.

Era increíble pensar tanta crueldad cometida contra el cuerpecito de una niña. Por eso, el patólogo de Los Balcanes hizo un pedido atípico al equipo peruano que había sido contratado por el Tribunal Penal de la antigua Yugoeslavia: un minuto de silencio, por favor.

“Ese silencio fue como que entrara todo en mí. Todos salimos a llorar. No es que seamos insensibles, pero hacemos nuestro trabajo… hasta que te topas con casos como este”, recuerda la antropóloga forense Mellisa Lund. Vio cientos de muertos producto de la guerra en Los Balcanes, pero ese caso, del cuerpecito de la niña, siempre la estremece al recordarlo.

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Caso peruano

Otro caso fuerte, sucedió aquí: fue durante el reconocimiento de los cadáveres de los diez estudiantes de la Universidad La Cantuta (1992) asesinados por el grupo paramilitar Colina. Se pidió a los antropólogos forenses identificar los cuerpos. Lund recuerda que, en el proceso, de uno de los cadáveres solo había un cráneo.

Los expertos estaban explicando que el patrón de los criminales había sido dispararles de atrás hacia adelante. ¿Tienen alguna pregunta? De pronto, una de los familiares levantó la mano y preguntó, “solo quiero saber si sufrió”. No era una pregunta técnica, pero el coordinador del equipo, José Pablo Varadero, respondió “no, no sufrió”.

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Tipos de suelo

Lund explica que en la conservación de los cuerpos también influyen los tipos de suelos y el clima del Perú. Mientras que en la costa, el suelo árido permite una mejor conservación de tejidos y huesos (ejemplo es la casi perfecta momificación de la Dama de Cao).

Si bien el calor extremo puede osificar los cuerpos de manera más rápida, eso dependerá de las sales y de las características del sitio arqueológico. En zonas arqueológicas de Paracas los antropólogos forenses han hallado cuerpos con cristales de sal adentro, que no permiten tener información.



En la sierra –Lund trabajó en la exhumación de las fosas comunes de los 123 personas asesinadas en Putis (Ayacucho, 1984) por el Ejército– la conservación es distinta porque el crecimiento de las raíces también afecte a los cuerpos. Y en la selva, los cuerpos se descomponen más rápido por factores como la humedad. Además, el cambio de los cauces de los ríos impide muchas veces la recuperación de cuerpos.

Nuevas técnicas

“Hoy, las nuevas técnicas, están permitiendo estudiar los fardos funerarios y ya no necesitamos desenfardarlos ni afectarlos. Con el 3D se hace un desenfardelamiento virtual. Podemos extraer información del individuo, ver el sexo, la edad, algunas patologías, enfermedades, pero no todas”, explica.

Sin embargo, Lund señala que el trabajo del profesional entrenado sigue siendo vital para brindar información sobre los hombres, las características de sus actividades, el rol que cumplieron en su sociedad, su dieta, lo que les pasó y su entorno.

Campo de acción

Sobre la mesa de trabajo en el laboratorio de Arqueología de la PUCP, hay huesos. Los especialistas los van uniendo y aparece el esqueleto de una mujer joven, de tiempos de la cultura Lima.

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En este espacio se analizan restos hallados en sitios arqueológicos donde ha trabajado la PUCP y los de Huaca 20, el cementerio precolombino ubicado dentro de esta ciudad universitaria, que brindó cientos de esqueletos precolombinos. Aquí, también, se trabajan con cerámicas y textiles.

“La antropología es el estudio del ser humano en su totalidad, tanto en la parte biológica como cultural. En el Perú no existe una carrera que vea la parte biológica y la antropología física. Es la maestría que estamos abriendo en la PUCP”, explica la antropóloga forense Elsa Tomasto.

Ella es arqueóloga con formación biológica de la antropología. Tradicionalmente, cuenta, los antropólogos culturales han estado viendo la parte cultural, lingüística, religión, comportamiento; mientras que los arqueólogos veían las cosas materiales, cerámica, textiles y también el cuerpo humano. “Pero lo que hacemos los antropólogos forenses es formarnos en lo biológico porque para entender la materia física de los huesos hay que entender de biología, genética, patología, medicina, fisiología”.

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Formación

Esta “formación biológica” les permite “responder tanto preguntas arqueológicas como forenses”. A falta de especialización, la mayoría de los profesionales interesados en la antropología forense han estudiado afuera.

Sin embargo, hay una demanda por más antropólogos forenses “que no solo vean el cuerpo humano en el campo forense, sino también bioarqueólogos que vean en el campo arqueológico”; para que respondan preguntas del pasado.

Lo bioarqueológico está relacionado a los descubrimientos arqueológicos que son noticia cada cierto número de semanas mientras que el trabajo forense permitiría reconstruir también los restos de víctimas de los años de violencia que vivimos como país.

El FEN y pruebas de ADN

Tomasto explica que el campo biológico abordado desde la antropología también puede contribuir en caso del Fenómeno El Niño (FEN) para conocer, a partir de los restos humanos en determinado sitio arqueológico, si hubo una inundación, fechar el momento en que ocurrió el fenómeno, o saber cómo vivían antes del FEN y cómo afectó las respuestas que implementaron.

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Ahora con los análisis de ADN el cuerpo brinda evidencia de si, por ejemplo, los pueblos prehispánicos sufrieron de tuberculosis, y el tipo de cepa que los afectó. “Los bioarqueólogos estamos en la posibilidad de darle estos insumos a los especialistas del presente como para que puedan planificar y prevención”, comenta.

Pero, ¿ no basta la labor de un médico legista? “Sucede que los antropólogos forenses estamos acostumbrados a ver restos esqueletizados, nos concentramos en las momias y logramos entenderlas. Tenemos técnicas y métodos para poder extraer información del cuerpo, cómo pudieron haber muerto, las lesiones, es lo que nos permite nuestra formación, más desde la arqueología”.

Hoy las pruebas genéticas, como el ADN, son complementarias. Y Mellisa Lund habla sobre la responsabilidad del antropólogo forense cuando entrega los cuerpos: Una mala estimación de la edad o del sexo biológico te puede llevar a no identificar a devolver a un familiar un cuerpo que no es. Con base en el trabajo se delimita si, por ejemplo, en un caso forense, si un cuerpo hallado dentro de un grupo corresponde a una mujer de tal edad, tal como sostiene la familia o los testigos.

Por todo ello, tanto Tomasto como Lund recalcan que la antropología forense no se puede aprender en cursos de dos meses, como promocionan algunos centros. “Se necesita conocer a profundidad el esqueleto humano; herramientas de estadística, de anatomía, antropología; de genética, para saber cómo funciona y saber qué preguntar y cómo poner ese resultado de la genética en el contexto… Debes tener un poco de conocimiento de todas estas cosas, porque al final serás el responsable de juntar toda esta información y ofrecer una respuesta”.

Datos:

Las pruebas genéticas de ADN en la actualidad las ofrecen tanto  laboratorios en el extranjero como en el Perú. 

El medio ambiente ayuda mucho para ver algunos daños o los cambios taxonómicos del cuerpo.

La Maestría en Antropología Forense de la PUCP se iniciará en el primer semestre del 2024.

Hay un interés creciente en investigación forense en alumnos de carreras de sociales, humanas, inclusive de ingenierías, aseguran las especialistas.

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