Convivir
Periodista
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Muchas veces, ataviadas con el anonimato, sienten la satisfacción del deber cumplido y del anhelo científico alcanzado, pero eso ya no es más así desde que se instauró el reconocimiento que busca relievar su trabajo, pero sobre todo fomentar la participación y liderazgo femenino en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Este año, el Diario Oficial El Peruano fue testigo de la distinción que recibió nuestra compatriota Elizabeth Melisa Villasís Mayurí, una destacada representante de las disciplinas científicas en el país, que en mérito a su compromiso con la investigación obtuvo una beca para continuar con sus estudios avanzados e investigación en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Estos fondos son adjudicados para que continúe con su investigación y contribuya, desde su ámbito, a impactar de manera positiva en áreas de investigación. Su trabajo se ha enfocado en las áreas de biología celular y molecular, inmunología y control de calidad en el diagnóstico de la malaria, entre otros, bajo la tutela de las doctoras Katherine Torres y Dionicia Gamboa.
Elizabeth hasta pensó que este premio era una mala broma. “No podía creerlo. Hasta que recibí el correo oficial recién lo creí”, recuerda divertida.
–¿Cuándo decidió apostar por la ciencia se imaginó que podría alcanzar un reconocimiento de este tipo siendo tan joven?
Realmente nunca lo imaginé. Siempre he querido dar lo mejor de mí. Al igual en mi trabajo, tal como lo hacen mis mentoras y la gente en el laboratorio, que es muy competitiva, buscamos destacar a otro nivel; esto es el resultado de un trabajo duro, constante y también del apoyo de todos los miembros del laboratorio.
¿Cómo comparte su pasión por la investigación con su día a día? Es una investigadora joven...
Busqué oportunidades de financiamiento. Me motivó bastante también el hecho de ver los resultados. A veces no se ganan premios, entonces uno piensa, ¿cómo continuaré la investigación? Pero después vienen momentos como estos. Y esto permite continuar con la trayectoria de investigación en el área que uno desea. No todas las personas tienen la oportunidad de hacerlo, pero gracias al apoyo de mi familia, del laboratorio, de la universidad, he podido llegar hasta este punto, y espero continuar.
¿El premio ha sido por una investigación sobre la malaria, ¿por qué le interesa ese aspecto de la salud?
Estaba en pregrado buscando prácticas preprofesionales y un profesor me invitó a un laboratorio que recién se iniciaba, el Laboratorio de Malaria de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, dirigido por la doctora Dionicia Gamboa. Ella formó un grupo humano y nos incluyó a los estudiantes. El laboratorio creció y ahora ya somos prácticamente cuatro laboratorios. Tenemos colaboraciones internacionales con diferentes partners en el ámbito mundial. Hay una muy buena relación de confianza y he crecido profesionalmente. El tema de la malaria siempre me pareció bastante interesante, y en este laboratorio también se conectaron las circunstancias para continuar: hice la tesis de licenciatura y luego se dieron las oportunidades para conseguir las becas y seguir los estudios de posgrado.
Un trabajo duro
Con el fin de ayudar a la sostenibilidad del laboratorio, aplicaba proyectos en paralelo a mis estudios de posgrado para llevar a cabo proyectos de investigación que desarrollaba en el laboratorio. Y así hemos trabajado y nos ha ido bien. Implementamos diferentes tipos de tecnología y hemos ayudado a realizar sus tesis a estudiantes de posgrado y de pregrado, que a la fecha son personal de laboratorio. Todo eso ha ayudado a que se cree un ambiente, diría hasta cierto punto familiar, donde todos se ayudan y crecen juntos.
¿Y ahora que ha recibido esta distinción y premio, ¿qué les diría a esas niñas que sueñan con ciencia, pero que lo ven como algo inalcanzable?
Creo que las personas sí pueden alcanzar lo que se proponen, pero obviamente hay muchos factores intrínsecos que afectan la trayectoria de su vida. Sin embargo, hay que ser muy disciplinados también. Eso implica hacer sacrificios y privarse de ciertos gustos. Considero que las niñas no deben crecer con el estigma, como decíamos en los conversatorios, de que la ciencia es solo para personas muy inteligentes o para hombres u otros estereotipos.
¿Qué tan difícil es?
Realmente toda persona está en la capacidad de involucrarse en temas de investigación. Mi mensaje sería que no piensen que hacer investigación está fuera de su alcance o que es un lujo. Hay que buscar y crear oportunidades.
Usted lo hizo.
Creo que sí, pero también uno tiene que demostrar en el transcurso de su desarrollo profesional que está comprometido y que busca un bien común.
Acerca del programa
L’Oréal y la Unesco establecieron en 1998 el programa For Women in Science con el objetivo de promover el papel de la mujer en la ciencia en el mundo y visibilizar la brecha de género en investigación en las ciencias STEM. Desde entonces, el programa ha sido lanzado a escala mundial, con el apoyo de las Comisiones Nacionales de Cooperación con la Unesco, las autoridades científicas locales y el público a quien se dirige.