• VIERNES 24
  • de abril de 2026

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Conozca el legado del explorador y arqueólogo Toribio Mejía Xesspe


Editor
José Antonio Vadillo Vila

Periodista

jvadillo@editoraperu.com.pe


El visitante confirma la hora en el reloj del parque Universitario –diez de la mañana–, cielo panza de burro, tráfico limeño en su salsa. Lo miran de reojo los dos vigías que cuidan los huesos heroicos del Panteón de los Próceres. 

Ingresa a la Casona de San Marcos, avanza por el patio de Derecho, alrededor de su pileta se acodaban los más ilustres del Perú. Cruza raudo el salón de recepciones, toma el patio de Letras, avanza sin maestrías ni doctorados por el salón de Grados, donde Raúl Porras Barrenechea dictó su última clase en 1958. Y llega a su destino: el Museo de Arqueología y Antropología de San Marcos. Para no perderse, Julio C. Tello, el padre de la arqueología, le sonríe desde un busto que salvaguarda la entrada. El Perú milenario aguarda aquí.

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El nombre de la exposición temporal en el museo sanmarquino está tachoneado ex profeso: Toribio Mejía Quispe Xesspe: Brillante explorador del pasado andino.

Y rinde tributo al legado del “explorador incansable y difusor de la investigación arqueológica en eventos y debates académicos”.

La vida de un hombre puede resumirse en un puñado de imágenes. Porque, como escribió Susan Sontag, “fotografiar es apropiarse de lo fotografiado”.

¿Fue Toribio Mejía Xesspe (1896-1983) un acomplejado, o, por el contrario, un hombre que asumía a ultranza su identidad andina?

“Su apellido era Quispe, pero él era quechuahablante. Lo que buscó al firmar como ‘Xesppe’ fue resaltar sus raíces, su lugar de nacimiento –nació en poblado arequipeño de Toro–. Además de dar cuenta de que ‘Quispe’ tiene una raíz fonética quechua, que significa ‘brillante’ o ‘el que brilla’. Él toma eso para adelante, pero también recibió críticas por su decisión”, explica César Huiza, curador de la muestra.

Otro dato adicional señala que bautizó a sus hijos con nombres en runasimi: Titu Cusi, Amaru y Willka Nina.

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Tempranamente, en 1921, Mejía Xesspe llega a Lima, y a los 25 años, motivado por el médico Hermilio Valdizán publica su primer artículo sobre la medicina popular de su pueblo, Toro.

Su relación intelectual con Tello se inicia en 1924, cuando asiste en calidad de alumno libre al Seminario de Antropología General que el sabio huarochirano dicta en la UNMSM y Mejía se integra al equipo de expediciones arqueológicas que comanda Tello.

Sus primeros trabajos bajo el mando de Tello serán como preparador y conservador del Museo de Arqueología Peruana (1925-1931) y después con el Instituto de Investigaciones Antropológicas, que luego sería el Museo Nacional de Antropología y Arqueología, del cual sería su subdirector entre 1947 y 1966. Se jubila con el cargo de director emérito.

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Mejía Xesspe participará, a lo largo de los siguientes veinte años, en diversas expediciones capitaneadas por Julio C. Tello, que lo llevarán por la sierra, la ceja de selva y el desierto: al valle de Asia, Marañón, Vilcamayo y otros.

El arequipeño participará en 1937 de la Expedición de Tello al Marañón, la cual permitirá, entre otros, explorar el sitio arqueológico de Yanacancha, el acueducto de Kumbemayo y analizar 25 chullpas del sitio arqueológico de Chokta, en la región Cajamarca.

En la década siguiente, participa en misiones arqueológicas al volcán Misti (Arequipa) con el viajero norteamericano Lincoln Ellsworth. Y, junto a Abelardo Santisteban Tello, viaja a Huancavelica, donde recorren espacios del imperio inca, entre ellos el templo de Huaytará.

Bajo la orden de su maestro Tello, participa en 1942 de las expediciones que los llevan a numerosos sitios arqueológicos del Cusco y al de Conchopata (Ayacucho). De esta última recopila fragmentos de cerámicas tipo Kollawa y Wari, que se sumarán a la colección del Museo de Arqueología y Antropología sanmarquino.

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La tecnología ha ido de la mano con la labor de los exploradores contemporáneos. En la sala se exhiben tres artefactos de inicios del siglo XX: una cámara fotográfica, una cámara de video y una grabadora de cinta /audio).

El arequipeño se encargaría de la cámara fotográfica. Con ella registrará los lugares donde investigaban, lo que permitió tener una mirada sobre los grandes descubrimientos arqueológicos que moldearán la imagen sobre las culturas precolombinas del Perú. Justamente, la expedición a Paracas (1927) le permitirá registrar las líneas de Nasca, que serán presentadas en Lima, en 1939, durante el XXVII Congreso Internacional de Americanistas.

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Se exhibe también uno de los cuadernos de campo. Este pertenece a 1942 y Mejía Xesspe apunta la bitácora de la expedición al Vilcamayo (Cusco), de esta travesía también hay imágenes que integran la muestra.

Él también ejercerá la docencia y trabajará en la UNMSM, donde desempeñará diversos cargos, será catedrático de Arqueología Incaica (1946-1953). Décadas después será declarado profesor emérito por esta casa de estudios.

César Huiza recuerda que Mejía Xesspe fue pieza clave de los cimientos de la arqueología peruana. Fue maestro de las primeras generaciones de figuras destacadas de esta área como Luis Guillermo Lumbreras.

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A la muerte de Julio C. Tello, en 1947, tendrá otra misión: se encargará de editar y prologar las obras póstumas de su maestro, por encargo de la UNMSM. Además, continuarás las excavaciones en Ancón, que inició con el sabio huarochirano, y los últimos tres años de la década de 1950 también trabajará en exploraciones y excavaciones en los valles de Ica y Piura.

Mejía Xesspe escribió cuatro libros, entre 1956 y 1979, relacionados con las culturas Chavín, Paracas y la arqueología del valle de Casma.

Pero estamos, sobre todo, ante un gran difusor de la investigación arqueológica peruana, labor que lo lleva a participar en diversos congresos internacionales.

Una de las fotografías de Toribio Mejía Quispe Xesspe: Brillante explorador del pasado andino, corresponde al I Congreso de Arqueología Andina (1972), donde Mejía esta sentado en la mesa de honor junto al rumano John Murra, el italiano Duccio Bonavía y el peruano Pedro Weiss.

Aportes de Toribio Mejía Xesppe

Entre sus investigaciones de arqueología, etnología y lingüística se pueden mencionar:

-Acueductos y caminos antiguos de la hoya del río Grande de Nasca (año 1939).

-Historia de la antigua provincia de Anan Yauyo (1947).

- Arqueología del valle de Casma (1956).

- Chavín, cultura matriz de la civilización andina (1960).

- Historia de los museos nacionales del Perú (1967).

- Participa en la redacción de la Ley Nº 12956 sobre la conservación de monumentos (1958).

Datos:

La muestra va en el Centro Cultural de San Marcos (avenida Nicolás de Piérola 1222, Lima), de lunes a viernes, de 10:00 a 16:00 horas. Entradas: S/ 8 (general), 4 (estudiantes) y 2 (adultos mayores y escolares).

El archivo fotográfico del museo tiene registros hasta la década de 1970.

Las imágenes de la muestra pertenecen al Archivo Julio C. Tello, que salvaguarda el museo sanmarquino.

Algunas de ellas han sido coloreadas gracias a la inteligencia artificial (IA).

Cifra:

17 fotografías integran la muestra dedicada al explorador y maestro sanmarquino.

104 años ha cumplido el museo de Arqueología y Antropología de la UNMSM.