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Editor de Cultura
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La coordinadora de Patrimonio Cultural de Cálidda, Cecilia Camargo, relata que la sorpresa la hallaron en una estrecha calle de esta zona también conocida como Cerro Cañón. Empezaron haciendo un hueco de 30 centímetros de ancho y largo por un metro de profundidad. Y casi al instante hallaron restos prehispánicos.
Debajo de la arena
Según relata la vocera, imágenes aéreas de archivo, cuando todo era descampado, muestran la evolución que tuvo el lugar. Primero, un monte sin ser usado. Luego, varios huecos, pruebas de la aparición de huaqueros. Al final, la zona urbanizada a medias, en la que abundan los restaurantes campestres y nuevas lotizaciones.
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Por estas tomas se tiene una idea de que una amplia zona fue usada como cementerio.
Tras las excavaciones, descubrieron que un tendido de tuberías para agua había alterado parte del contexto. Camargo señala que los primeros 60 centímetros de excavación habían sido disturbados.
No obstante, en esa área se hallaron algunos restos de huaqueos, como huesos o restos textiles dispersos.
Lo interesante empezó al cavar un poco más. En una estrecha calle se descubrieron varios contextos funerarios en diferentes posiciones.
Incluso se halló el entierro de un can de alguna raza prehispánica con algunas ofrendas.
La clave de la cerámica
Jesús Bahamonde, arqueólogo encargado de los trabajos en San Diego, explicó que se encontró, por ejemplo, un cadáver extendido de un adulto bocabajo.
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Alrededor de él se aprecia una especie de ceniza, que vendría a ser su ropa desintegrada por el tiempo.
El año pasado se encontró uno similar en una excavación cercana, pero bocarriba y con los pies cortados. Además, a su lado, había una porra.
En las excavaciones hechas por Cálidda en estos meses en San Diego, lo habitual son los entierros flexionados, mayormente en posición fetal.
También se apreciaban varias cerámicas. Unas ennegrecidas por el uso, otras nuevas hechas probablemente para cumplir un rito.
Basados en estas cerámicas se ha podido determinar preliminarmente la antigüedad de cada contexto. Por ejemplo, las de decoración llamada tricolor geométrico, son de una época tardía de Chancay; mientras que las figurinas de color blanco son más antiguas.
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No obstante, el estrato en el que se encuentran los restos arqueológicos también dan más pistas.
Una curiosidad que observamos durante la visita del sitio arqueológico fue el uso de varas que servían para señalar la ubicación de cada contexto funerario.
Asimismo, al excavar se aprecian las diferentes formas que se tenían para enterrar. Por ejemplo, algunos eran rodeados de capas de paja. Otros, en cambio, con capas de laja.
Camargo relató que se excava siguiendo las normas que da la ley. Esto quiere decir, rescatar los restos arqueológicos hasta que se permita construir la infraestructura necesaria de gas y dejar un espacio para evitar dañar otros restos prehispánicos que se encontrarían en un nivel más profundo.
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Calcula que serán cuatro metros de profundidad. No obstante, mencionó que siguen hallando más piezas. En nuestra visita ya se había identificado un nuevo contexto funerario que está listo para desenterrarlo.
Otras curiosidades son los productos que se dejaron como tributo. Por ejemplo, al lado de un cadáver de niño, un puñado de maníes, pero en otros entierros están los tubérculos y los pacaes.
Secretos chancayanos
Una curiosidad es que no se han topado aún con ningún instrumento dedicado a la agricultura o a la pesquería, lo que permite especular cual fue la fuente de alimentación básica de esta población prehispánica.
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Un dato más curioso es que por varios elementos se nota la relación de estos antiguos vecinos de San Diego con otros del Norte Chico y del norte de Lima.
Todavía faltan algunos días para terminar la temporada de trabajo de campo como para que se develen más descubrimientos y se tengan mayores luces sobre cómo se vivía en los siglos en que fue usado el cementerio.
Dato
27 contextos funerarios se han encontrado esta temporada.