Opinión
Subdirectora de Centro Médicos de MAPFRE
¿Qué podemos hacer para empezar a cuidar nuestro corazón? De acuerdo con el Minsa, el 80% de las enfermedades cardíacas se debe a factores relacionados con nuestro estilo de vida, como la mala alimentación, inactividad física y consumo de tabaco. Por ello es imperativo adoptar hábitos saludables.
Mejorar la alimentación diaria es un reto que no deberíamos seguir postergando para “el próximo lunes”. La comida chatarra es rica en grasas saturadas, azúcares refinados y sodio, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas; por lo que una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, aceites esenciales, granos enteros y proteínas magras es una alternativa rica y saludable.
Otro factor de riesgo es la falta de actividad física, que deberíamos incluir en nuestra rutina diaria. En un mundo cada vez más sedentario, es esencial encontrar tiempo para el ejercicio regular. No es necesario convertirse en un atleta profesional, pero caminar, nadar, andar en bicicleta o practicar yoga pueden hacer maravillas para fortalecer nuestro corazón. Recuerda que el sedentarismo se encuentra entre los 10 principales factores de riesgo de mortalidad a nivel mundial, y aunque es recomendable 30 minutos diarios de actividad física, solo 15 minutos de ejercicio al día te ayudarán a mejorar tu salud e incrementar tu esperanza de vida.
El tercer factor de riesgo es el consumo de tabaco, un hábito que debe ser abandonado por completo porque daña las arterias y aumenta la presión arterial. Una investigación, liderada por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), en Buenos Aires, determinó que fumar causa 899,000 eventos cardiovasculares en países como Argentina, Brasil, México, Colombia, Costa Rica, Perú, Ecuador y Chile.
Además de estos tres factores de riesgo principales, es importante controlar otros aspectos de nuestra salud que pueden influir en la salud de nuestro corazón. Mantener un peso saludable, controlar la presión arterial y los niveles de colesterol, y reducir el estrés son pasos adicionales para proteger nuestro corazón.
Es esencial que tomemos responsabilidad por nuestra propia salud cardiovascular. La educación y la concientización son fundamentales para que las personas comprendan los riesgos y las medidas de prevención. Recordemos que la detección temprana y el tratamiento adecuado pueden salvar vidas y reducir el impacto de estas enfermedades. A largo plazo, nuestro corazón nos lo agradecerá con una vida más larga y saludable.