• VIERNES 6
  • de marzo de 2026

Opinión

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Reflexiones

¿Estudiantes obedientes o innovadores?


Editor
César Bazán

Comité organizador de CADE Educación 2023 y Gerente General de i4d


1) Re-diseñar la educación: Considerando que el mundo está en constante cambio, enhorabuena que la mayoría (55%) asocie a la innovación educativa con la necesidad de capacitar a docentes para enseñar de nuevas maneras. Sin embargo, también llama la atención que solo el 22% piense en personalizar el aprendizaje a cada estudiante, un aspecto clave para que las clases sean más útiles e interesantes.

2) La percepción de la innovación: Preocupa que el 62% de la población considere que la educación que se ofrece en colegios, institutos y universidades en nuestro país es poco o nada innovadora. De otro lado, es interesante que ningún individuo del nivel socioeconómico (NSE) más alto piense que la educación en el país sea muy innovadora.

3) Habilidades para el futuro: En cuanto a las habilidades por potenciar, el trabajo en equipo encabeza la lista con 64%, seguido de la resolución de problemas (56%) y la autonomía (37%). Habilidades esenciales para preparar a las nuevas generaciones ante los desafíos del siglo XXI.

Sin embargo, la encuesta también revela importantes diferencias entre segmentos socioeconómicos. Por ejemplo, la gestión de emociones es considerada esencial por el 71% del NSE más alto, pero esta cifra cae drásticamente en otros segmentos. En el caso de los NSE más bajos se valoran la memorización y la obediencia.

Durante años, las pruebas internacionales de evaluación de estudiantes mostraron lo mucho que nos falta para ser competitivos. Los resultados de esta encuesta sugieren que para criar y educar personas innovadoras necesitamos personalizar sus experiencias educativas, fomentar la empatía y poner a nuestros estudiantes en el centro de la educación. De esa manera cerraremos tanto brechas educativas como de bienestar integral.

En vez de memorizar y ser obedientes, alentemos a nuestras hijas, hijos y estudiantes a experimentar y equivocarse, a calcular y asumir riesgos, y a cuestionar el statu quo. De lo contrario, limitaremos su autonomía, creatividad y pensamiento crítico.

La pandemia retrocedió a la educación peruana 10 años (Chile: 1.3 y Uruguay: 0). Así que adoptemos el lema de CADE Educación: “Innovar para educar, educar para innovar”, co-creando con nuestros estudiantes mejores herramientas, estrategias y aprendizajes significativos.