Opinión

Periodista y sociólogo
Muchas culturas preíncas sobrevivieron al cambio climático y otras la enfrentaron con éxito. Hace 5,000 años Caral, la más antigua sociedad de América, soportó una terrible escasez de alimentos y gran hambruna durante más de cien años, mientras que otras sociedades posteriores, como Vichama, Mochica y Nasca, sucumbieron por la destrucción de sus principales ciudades y asentamientos humanos, campos de cultivo y ganado a causa de desbordes de ríos o lagunas o el calentamiento del mar y/o la sequía.
La variabilidad climática repentina y sorpresiva, como la ocurrida entre el 2000 y 1800 a. C., y luego en el 650 d. C., fueron fatales para los antiguos peruanos, refiere la científica peruana Ruth Shady. Sin embargo, otras sociedades prehispánicas sí sobrevivieron a la agresión climática aprendiendo de la historia, comprendiendo e interpretando cada vez mejor el lenguaje de la naturaleza y de los dioses.
Es así que el imperio de los incas, en los siglos XV y XVI, asimiló el conocimiento y el expertise social, cultural, económico, militar y medioambiental de casi una veintena de antiguas sociedades costeras, andinas y amazónicas, sintetizando y creando una cosmovisión singular, además de la administración exitosa del agua y los ecosistemas, haciendo posible extender sus dominios y poder en gran parte de Sudamérica, dividiendo su territorio en suyos (Contisuyo, Chinchaysuyo, Antisuyo y Collasuyo), con su capital Cusco.
El cambio climático, o mejor dicho la ebullición global, como la denomina ahora las Naciones Unidas por el alarmante aumento de la temperatura, puede ser una gran oportunidad para rescatar el conocimiento ancestral respecto a la naturaleza, y en especial el agua, cuyas reservas del Perú están disminuyendo alarmantemente.
Se han iniciado aisladas experiencias de rescate y uso de esta sabiduría gracias mayormente a estudios, profesionales y capital foráneo, que se complementan con, por ejemplo, las soluciones basadas en la naturaleza (como lo hace Forest Trends), la siembra y cosecha del agua (Aquafondo) o la iniciativa pública de los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos -Merese (infraestructura natural o verde a través de las EPS).
Es necesario y urgente rescatar este conocimiento, prácticas y relación espiritual antiguas con el medioambiente para mitigar y adaptarnos rápida, efectiva, limpia y a bajo costo ante las amenazas climáticas. Y aún más, estaríamos poniendo en valor culturas, idiomas, costumbres, cosmovisiones y relaciones sociales marginadas durante siglos. Es imprescindible construir un país unido, solidario, sostenible, resiliente, justo, próspero y amigable a la naturaleza. Ya fue suficiente un bicentenario de autodestrucción social y ambiental.
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