Editorial
De acuerdo con el Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES), es necesario evaluar la utilización alternativa de los presupuestos a partir de criterios de costo-efectividad, utilizar juicios técnicos estables, explícitos y transparentes para limitar la discrecionalidad de la asignación y ejecución.
Se requiere, además, implementar mecanismos de rendición de cuentas que permitan identificar con claridad la eficiencia en la asignación y ejecución del gasto en cada dependencia y entidad pública; esquema de auditoría enfocado en resultados; formulación de indicadores estratégicos que revelen por sí mismos la presencia de problemas en el manejo presupuestario y que induzcan a su corrección.
La reasignación de presupuesto es una medida adecuada para el manejo del gasto público por varias razones fundamentales. Las prioridades y necesidades del Gobierno y la sociedad pueden cambiar con el tiempo debido a factores como variaciones de actividades económicas, emergencias, avances tecnológicos y evolución de la demanda ciudadana.
Esta medida permite al Gobierno ajustar sus recursos para responder de manera flexible y eficiente a estos cambios.
Una razón trascendental es la optimización de recursos, porque al redistribuir los fondos de manera estratégica, es posible asignar más partidas a programas y proyectos que demostraron ser exitosos y que generan resultados positivos, mientras que se reducen las partidas en áreas menos efectivas.
Con esta acción se maximiza el impacto de los recursos limitados y mejora la eficiencia del gasto público.
En ocasiones, ciertos programas pueden subutilizar los recursos asignados debido a una ejecución deficiente o retrasos en la implementación. La reasignación de presupuesto permite transferir esos fondos ociosos a áreas donde puedan utilizarse de manera más efectiva, evitando el desperdicio de recursos públicos.
Por tal motivo, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Álex Contreras, anunció que el presupuesto que no alcancen a ejecutar algunos gobiernos regionales y locales se reasignará a aquellos que lo hacen mejor, sin afectar el financiamiento del año siguiente.
Los recursos que se reasignarán serán repuestos al sector de origen en el presupuesto del próximo año.
Estas acciones se ejecutarán en coordinación con los gobiernos regionales al revisar sus proyecciones de gastos y si hay una brecha serán reasignados.
Si bien es cierto que los gobiernos regionales y locales tienen autonomía, la idea es que culminen sus proyectos.
Es necesario asignar los recursos presupuestales a bienes y servicios (productos) y a resultados a favor de la población y que estos sean medibles, con la finalidad de asegurar que la población los reciba en las condiciones deseadas para contribuir a la mejora de la calidad de vida.