Editorial
En tal contexto, resulta trascendental la reciente inauguración y puesta en funcionamiento de la central eólica Punta Lomitas, considerada la más grande en nuestro país y cuya construcción demandó una inversión total de 300 millones de dólares provenientes del capital privado.
Como destacó el Ministerio de Energía y Minas (MEM), esta nueva infraestructura energética productiva, que cuenta con 57 aerogeneradores, dos subestaciones eléctricas y 60 kilómetros de líneas de transmisión, tendrá una capacidad total para generar 296.4 megavatios (MW), los cuales servirán para respaldar con fuentes renovables la demanda eléctrica de las regiones del sur del país, así como las operaciones de la minera cuprífera Quellaveco, que se convertiría en la primera gran mina en el Perú que usa energía 100% verde en sus operaciones.
No obstante, además de contribuir con la seguridad energética y fomentar empleo, la entrada en operaciones de la central eólica tendrá un impacto positivo en el medioambiente. De acuerdo con el MEM, se dejarán de emitir al año 230,000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases más contaminantes y responsables del calentamiento global y del cambio climático.
Podría argumentarse que esa cantidad es ínfima si se tiene en cuenta el total de emisiones de CO2 en el Perú y en el mundo. No obstante, todo esfuerzo orientado a reducir la contaminación de nuestra atmósfera y combatir el calentamiento global es importante y plausible y debe ser valorado en su justa medida.
En ese marco, nuestro país tiene que continuar promoviendo el cambio de matriz energética hacia fuentes renovables amigables con el medioambiente, estableciendo, además, las mejores condiciones para la llegada de nuevas inversiones en ese ámbito.
Al respecto, debe tomarse en cuenta que la española Acciona Energía anunció que construirá su primer parque eólico en el Perú con una inversión de más de 180 millones de dólares.
Tanto la central eólica Punta Lomitas como los nuevos proyectos anunciados son ejemplos destacados de la sinergia y complementariedad que debe existir entre la llegada de capitales privados y objetivos nacionales de suma relevancia, como el de promover fuentes de energía renovable para combatir el cambio climático y garantizar la seguridad energética a escala nacional.
En definitiva, como lo señaló el titular del MEM, Óscar Vera, la entrada en funcionamiento de la central Punta Lomitas es, además de los beneficios que dejará, una señal evidente de que el Perú continúa siendo una plaza atractiva para la llegada de inversiones privadas extranjeras, las cuales confían en la solidez, en los fundamentos y en la estabilidad de nuestra economía.