Opinión
Director General del Instituto Certus
La educación a distancia ha experimentado un gran auge en los últimos años, y la pandemia del covid-19 es la responsable de consolidar aún más esta modalidad. Actualmente, podemos decir que nos enfrentamos a nuevas necesidades de los estudiantes que nos lleva a replantear totalmente el modelo educativo y, con ello, el papel del docente. El cambio al que se enfrentan va desde tener que adaptarse a las tecnologías de la información, pasando por manejar la inteligencia artificial (AI), para orientar a los estudiantes frente a este gran abanico de herramientas con potencial –en su mayoría– para desarrollar sus proyectos.
Al respecto, el docente hoy tiene que ser un guía que facilite e incentive la educación, aún en un entorno de hiperconectividad que irrumpe la concentración. Si bien la tecnología nos trae ventajas como acelerar procesos y acceder a más información en menos tiempo, debemos contemplar que no podrá reemplazar la labor humana del docente, el que finalmente se encargará de asegurar el aprendizaje con el correcto uso de metodologías y el acompañamiento uno a uno a los estudiantes para que la conectividad sea un motor más, no un obstáculo para aprender.
El nuevo contexto digital nos exige aplicar nuevas prácticas para que los docentes puedan lograr un óptimo desempeño en la aulas remotas:
– Desarrollar permanentemente sus competencias digitales para poder guiar a sus estudiantes en el aprendizaje. Esto implica conocer las herramientas tecnológicas disponibles y cómo utilizarlas de forma estratégica para sugerir aquellas que responden a las necesidades de cada proyecto.
– Adaptar la metodologías de enseñanza al nuevo entorno digital. Utilizar plataformas virtuales, aplicativos y otras tecnologías para potenciar la metodología de enseñanza.
– Conocer las características e intereses de las nuevas generaciones para poder guiarlos de manera efectiva. Esto significa entender su idiosincrasia y adaptar la enseñanza a sus necesidades.
– Incentivar a sus estudiantes a ser proactivos en su aprendizaje y a adaptarse al nuevo entorno digital. Esto lleva a fomentar la participación y motivarlos a utilizar las herramientas digitales disponibles como foros de discusión, chats, juegos educativos.
Tengamos en cuenta que fomentar un ambiente de confianza y respeto en el aula virtual es pieza clave para que los estudiantes se sientan cómodos al expresarse, logrando así la participación, el trabajo colaborativo y la retroalimentación.
En conclusión, el papel del docente en la educación a distancia responde a un contexto en que surgen nuevas necesidades en los estudiantes. Los docentes deben ser capaces de adaptarse a las herramientas tecnológicas para guiar a sus estudiantes en el uso de estos recursos. Asimismo, la tecnología por sí sola no podrá reemplazar la labor del docente, orientada al acompañamiento y el correcto uso de metodologías para asegurar el aprendizaje en plataformas virtuales.
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