• SÁBADO 4
  • de abril de 2026

Editorial

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Maravilla del Perú para el mundo

Si hasta el genio argentino Jorge Luis Borges, que era ciego, visitaba Machu Picchu. El autor del Aleph y Ficciones no podía verla, obviamente, pero sí sentir su envolvente energía, como él mismo lo afirmó.

El prestigioso título, otorgado por la Fundación New 7 Wonders, se obtuvo gracias al voto por internet de millones de personas que desde el Perú y diversas partes del orbe apoyaron su encumbramiento junto con otros monumentos, como la Gran Muralla China, el Taj Mahal y el Coliseo romano, entre otros.

Tal aniversario permite recordar la importancia de Machu Picchu para nuestro país. No solo se trata del mayor monumento arqueológico y atractivo turístico de la patria, sino que también es la prueba tangible del alto grado de desarrollo arquitectónico y, por lo tanto, cultural alcanzado por los antiguos peruanos. La ciudadela, construida en piedra con una técnica que hoy sigue asombrando, es la expresión más alta del avance tecnológico que para la época se había logrado en el mundo prehispánico.

Pese a los años transcurridos desde que en 1911 su existencia fuera dada a conocer por el estadounidense Hiram Bingham, aún un halo de misterio cubre a esta magnífica obra. Existe el consenso de que su construcción data del siglo XV de nuestra era, durante el gobierno del inca Pachacútec, considerado el gran impulsor del Tahuantinsuyo. Sin embargo, no se tiene certeza sobre para qué se construyó ni sobre los motivos que llevaron a los incas a abandonarla. Diversas teorías han intentado brindar respuestas a tales interrogantes y aunque seguramente será difícil llegar a una verdad absoluta, ello no impide seguir maravillándonos ante la majestuosidad de una obra que pone al Perú en el centro de la atención mundial.

Como es nuestro principal tesoro arqueológico, todos los peruanos sin excepción tenemos el deber de proteger Machu Picchu y el santuario que lo rodea, un ecosistema donde habitan cientos de especies de flora y fauna silvestre. Ha sido un acierto que las autoridades competentes establezcan un límite para el aforo diario de visitantes con el objetivo de preservar las estructuras de cualquier daño causado por el hombre y, además de ello, es preciso tomar todas las medidas preventivas para evitar que los continuos incendios forestales las alcancen, hecho que sería una tragedia.

Confiamos en que las acciones tomadas son las apropiadas y estamos convencidos de que Machu Picchu seguirá asombrando y emocionando a peruanos y extranjeros que la visiten para observar su magnificencia y sentir la energía que emana.

Si hasta el genio argentino Jorge Luis Borges, que era ciego, visitaba Machu Picchu. El autor del Aleph y Ficciones no podía verla, obviamente, pero sí sentir su envolvente energía, como él mismo lo afirmó.