Opinión
Presidente Ejecutivo del IGP
Para ello es importante entender que las placas tectónicas son gigantes fragmentos de la litósfera terrestre que se desplazan lentamente a lo largo del tiempo. Están compuestas por la corteza y parte del manto superior, y su movimiento constante es impulsado por las corrientes de convección que actúan en el manto terrestre.
En el Perú, la interacción de la placa oceánica de Nasca y la continental o sudamericana genera la ocurrencia de sismos y erupciones volcánicas; además del plegamiento de la corteza continental llegando a formar la Cordillera de los Andes. Es fascinante cómo estos movimientos moldean nuestro entorno y nos recuerdan la dinámica constante de nuestro planeta. El IGP, como el ente rector encargado de investigar, monitorear y alertar sobre la ocurrencia de sismos en el Perú, desempeña un papel vital en el monitoreo y el estudio de los movimientos de las placas tectónicas usando redes de estaciones GPS. En un reciente estudio se ha identificado que en el borde occidental de la región central del Perú las placas de Nasca y sudamericana estarían totalmente acopladas, y por ello continúan acumulando esfuerzos hasta vencer la resistencia al desplazamiento, para luego producir un sismo de elevada magnitud.
La generación de información sísmica confiable por parte del IGP es esencial para la toma de decisiones informadas en la planificación urbana, la construcción de infraestructuras resistentes a los sismos y la implementación de medidas de prevención y respuesta frente a desastres.
En definitiva, las placas tectónicas son elementos fundamentales para comprender los procesos que se desarrollan en superficie y que moldean el suelo que pisamos. Desde el IGP seguiremos cumpliendo nuestro lema de hacer “Ciencia para protegernos, ciencia para avanzar”.
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